Ozempic: Así son sus posibles efectos secundarios que afectan a la piel

Los 'daños coletareles' de estos medicamentos sobre la piel exigen un cambio de rutina cosmética drástica.
Ozempic
  1. El auge de los medicamentos para la pérdida de peso
  2. Riesgos y beneficios del tratamiento
  3. Por qué la piel pierde firmeza con estas dietas
  4. Cuidados para la piel durante el tratamiento

El auge de los medicamentos para la pérdida de peso

En los últimos años, el panorama del tratamiento para la diabetes y el exceso de peso ha cambiado radicalmente gracias a un nuevo grupo de fármacos. Los que más destacan en este grupo son Ozempic, creado por una compañía danesa, y Mounjaro, desarrollado en Estados Unidos. Ozempic llegó a ser el medicamento más vendido, ayudando económicamente a Dinamarca durante una etapa de recesión. Sin embargo, últimamente Mounjaro está ganando terreno gracias a su prometedora capacidad para lograr una reducción cercana al 20% del peso corporal. A pesar de estas diferencias comerciales, ambos comparten mecanismos muy similares.

Estos medicamentos actúan bajando los niveles de glucosa en sangre, motivo por el cual fueron inicialmente diseñados para tratar la diabetes. Además, imitan la acción de una hormona llamada GLP-1, que regula la sensación de saciedad. Al administrarlos, el cuerpo cree que ha consumido mucha comida, lo que retrasa el vaciado gástrico y prolonga la sensación de plenitud, ayudando así a controlar el apetito.

No obstante, es importante recordar que estos fármacos no son un remedio inofensivo, ya que pueden provocar efectos secundarios graves, siendo la pancreatitis uno de los más preocupantes, con riesgo de hospitalización.

Valoración del balance entre riesgos y beneficios

En cualquier terapia es crucial evaluar el equilibrio entre los beneficios y los posibles daños. Para personas con obesidad severa o mórbida, el uso de estos medicamentos suele estar justificado por los claros beneficios para la salud. Sin embargo, su utilización resulta más cuestionable en quienes solo buscan perder entre seis y ocho kilos por comodidad o falta de disciplina para seguir dietas y ejercicio.

Aunque la administración semanal con un solo pinchazo es muy cómoda y los resultados pueden ser rápidos, este atajo puede pasar factura al organismo. Uno de los efectos más evidentes y temidos es el que se conoce como la “cara de Ozempic”, un cambio visual marcado que afecta al rostro.

La obesidad y el exceso de peso impactan también en la piel, principalmente por problemas en la circulación, lo que produce flacidez, bolsas y acumulación de toxinas. Aun así, este no es el tema principal aquí, aunque merece una mención por su relación con la salud cutánea.

Causas del envejecimiento cutáneo acelerado

Los regímenes muy restrictivos y la rápida reducción calórica tienen un impacto instantáneo sobre la piel del rostro. La dermis es uno de los tejidos más afectados porque, aunque fundamental para la imagen social, el cuerpo prioriza la nutrición de órganos vitales como el cerebro, el corazón o el hígado cuando reduce el aporte de nutrientes.

Así, con el uso de semaglutida y tirzepatida, la piel tiende a volverse flácida, seca y apagada, mostrando arrugas prematuras. La rápida desaparición de la grasa corporal, que funciona como soporte interno, hace que la piel se descuelgue, se formen pliegues y la definición del rostro se pierda, aumentando también la papada.

Las zonas de mejillas y sienes se hunden, y las líneas de expresión se hacen más pronunciadas. Además, muchos usuarios reportan sensación de rigidez facial y una disminución en las defensas de la piel que favorece la aparición de pequeñas afecciones dermatológicas.

Cómo mantener la piel en buen estado durante el tratamiento

Por esta razón, es fundamental adaptar la rutina de cuidado facial, tanto si se está siguiendo una dieta estricta como si se opta por estos medicamentos para perder peso. La piel sufre un alto estrés y un envejecimiento visible que necesita ser combatido con productos adecuados.

Se recomienda utilizar cremas intensamente nutritivas, ricas en ácidos grasos insaturados presentes en aceites como el de rosa mosqueta, argán o cacay, que ayudan a restaurar la barrera cutánea. Además, deben combinarse con ceramidas y antioxidantes como la vitamina C o el ácido ferúlico para proteger los tejidos.

Ingredientes activos como la centella asiática, el retinol o el bakuchiol son aliados clave para estimular la regeneración de la piel y combatir el envejecimiento prematuro durante este proceso.

De esta forma, es posible perder los kilos de más sin sufrir un deterioro visible en la piel, evitando la sensación de que el rostro ha envejecido de manera acelerada tras mirarse al espejo.