Dormir bien podría alargar tu vida laboral, revela un nuevo estudio

Sueño

Mantener hábitos de sueño saludables durante la mediana edad está vinculado a una mayor duración en la vida laboral, según un estudio publicado en la revista 'Occupational & Environmental Medicine'.

La investigación revela que dormir con patrones muy irregulares o prolongar el sueño a más de nueve horas cada noche a partir de los 50 años se relaciona con una reducción posterior de la permanencia en el mercado de trabajo de unos nueve meses.

En más de la mitad de los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la edad para jubilarse ha subido debido al envejecimiento poblacional. Por eso, se espera que las personas trabajen durante más tiempo, explican los autores del estudio.

Aunque se han estudiado las razones para dejar de trabajar, como la jubilación anticipada o la incapacidad por motivos de salud, no se había explorado si tener un sueño adecuado y de buena calidad podría influir en la extensión de la vida laboral.

Por este motivo, Saana Myllyntausta, investigadora del Departamento de Psicología y Logopedia de la Universidad de Turku en Finlandia, analizó cómo los hábitos de sueño afectan la esperanza de vida laboral, que se define como el promedio de años que una persona puede esperar seguir trabajando desde cierta edad, en este caso entre los 50 y 68 años.

El estudio se basó en datos de dos estudios observacionales. Uno es el estudio del Sector Público Finlandés (FPS), con 70.339 empleados públicos entre 2000 y 2016 (80% mujeres), y otro llamado Salud y Apoyo Social (HeSSup), que incluye a 6.071 adultos finlandeses en edad laboral entre 1998 y 2013 (54% mujeres).

La información sobre el sueño se obtuvo a través de encuestas que los participantes completaron al cumplir 50 años. La duración habitual del sueño nocturno se clasificó en tres categorías: corta (menos de 7 horas), media (7-8 horas) y larga (9 horas o más).

Los trastornos del sueño considerados incluyeron problemas para quedarse dormido o mantenerse dormido, despertarse demasiado temprano y tener un sueño no reparador durante las cuatro semanas previas. Estos se dividieron en: ninguno (de nunca a una noche por semana); moderado (2 a 4 noches por semana), y grave (5 a 6 noches o casi todas las noches).

La permanencia en el mercado laboral se calculó usando datos vinculados al Registro de Ingresos y Acumulaciones que administra el Centro Finlandés de Pensiones.

  1. Impacto de los trastornos del sueño en la vida laboral
  2. Duración del sueño y esperanza de vida laboral
  3. Diferencias según estatus socioeconómico y tipo de trabajo

Impacto de los trastornos del sueño en la vida laboral

El análisis mostró que, comparado con quienes no tenían problemas de sueño, las personas con trastornos de sueño moderados esperaban trabajar casi cinco meses menos, y quienes tenían trastornos graves, alrededor de ocho meses menos. Esto era válido independientemente del sexo y del tipo de empleo, que se clasificó en profesional, intermedio y rutinario.

Los participantes sin trastornos del sueño tuvieron una esperanza de vida laboral de 13 años y 5 meses, mientras que quienes tenían trastornos moderados rondaron los 13 años, y quienes tenían trastornos graves, 12 años y 10 meses.

La mejor esperanza laboral, casi 14 años a los 50 años, se observó en mujeres profesionales sin trastornos del sueño. La menor, casi 12 años y medio, fue en hombres que realizan trabajos rutinarios y padecen trastornos graves del sueño.

Duración del sueño y esperanza de vida laboral

Dormir poco o una cantidad media (menos de 7 horas o entre 7 y 8 horas) se relacionó con una esperanza laboral de 13 años y 2 meses. Por otro lado, dormir 9 horas o más se vinculó a una expectativa laboral de 12 años y 5 meses en el grupo FPS.

Al comparar con quienes duermen de 7 a 8 horas, dormir 9 o más horas por noche se asoció con una reducción en la vida laboral cerca de 9 meses menos en FPS y más de 30 meses menos en HeSSup.

No se identificaron diferencias claras entre las personas con sueño de duración corta y media, sin importar su género o tipo de trabajo.

Diferencias según estatus socioeconómico y tipo de trabajo

Tanto en grupos con sueño corto como medio, se observó una brecha en la esperanza de vida laboral entre quienes tienen empleos profesionales o alto nivel educativo y no sufren trastornos del sueño, y quienes tienen trabajos rutinarios o bajo nivel educativo acompañados de trastornos graves o sueño prolongado.

La investigadora concluye que fomentar una buena salud del sueño y ofrecer ayuda para manejar trastornos en la mediana edad puede ser clave, especialmente para personas con menor nivel socioeconómico, si el objetivo es que mayor número de personas permanezcan trabajando a edades avanzadas.