Greenpeace señala que el nuevo reglamento europeo de envases es insuficiente y alerta sobre el greenwashing

Greenpeace denuncia que el nuevo Reglamento Europeo de Envases 'se queda corto' y vigilarán posible 'greenwashing'.
Greenpeace denuncia que el nuevo Reglamento Europeo de Envases 'se queda corto' y vigilarán posible 'greenwashing'.
  1. Evaluación de Greenpeace sobre el nuevo Reglamento
  2. Avances y limitaciones que plantea la ley
  3. Nuevas metas y obligaciones europeas hacia 2030

Evaluación de Greenpeace sobre el nuevo Reglamento

La organización Greenpeace ha calificado como un "avance" la reciente aprobación del Reglamento Europeo de Envases y Residuos, destacando su contribución a la unificación de normas y la reducción de envases innecesarios. Sin embargo, señala que esta normativa representa una "oportunidad perdida" para enfrentar de manera contundente la crisis mundial de contaminación plástica. Según Greenpeace, la Unión Europea (UE) ha "cedido a un intenso 'lobby' de la industria del usar y tirar".

En España, la ONG ha alertado que continuará ejerciendo una rigurosa vigilancia sobre el Gobierno central y las comunidades autónomas para evitar que la transposición de esta regulación europea se convierta en un mero gesto de "greenwashing empresarial" que perjudique el medio ambiente y la salud pública.

Avances y limitaciones que plantea la ley

Entre las novedades que Greenpeace valora positivamente están la prohibición de ciertos envases plásticos de un solo uso, como los destinados a frutas y verduras frescas sin procesar -menores a 1,5 kilos-, así como los monodosis para salsas, azúcares o productos cosméticos en hostelería. Sin embargo, advierten que estas restricciones ya figuraban en la legislación española vigente, la cual a día de hoy, tras cuatro años, no se ha implementado.

También aplauden la prohibición del empleo de sustancias químicas persistentes conocidas como PFAS en envases en contacto con alimentos, y la obligación de alcanzar un 90 % de recogida selectiva de botellas plásticas y latas para 2029. No obstante, Greenpeace considera que los objetivos de reducción del uso de plásticos —un modesto 5 % para 2030 y un 15 % para 2040— resultan claramente insuficientes frente al ritmo destructivo de extracción de combustibles fósiles y generación de residuos.

La ONG critica además los "vacíos legales y exenciones" que permiten a grandes marcas mantener el modelo de "usar y tirar" bajo la fachada de un reciclaje que no da resultados. Por ello, insiste en la necesidad de aplicar "urgente e íntegramente" el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) para botellas plásticas, latas, briks y envases de vidrio, sin ceder a las maniobras dilatorias de la industria.

Greenpeace también apuesta por priorizar la reutilización frente al reciclaje. Propone la creación de una red pública y comercial que impulse el uso de envases rellenables y reutilizables en el comercio local y grandes superficies, superando los mínimos establecidos por la UE. Asimismo, urge a prohibir de forma "efectiva" el sobreempaquetado, fiscalizando el comercio minorista para eliminar el uso "inútil" de plásticos en frutas y verduras desde la fecha de entrada en vigor de la norma.

Nuevas metas y obligaciones europeas hacia 2030

Desde el 12 de agosto de 2026, la Unión Europea ha comenzado a aplicar nuevas normas sobre envases y sus residuos. Estas medidas buscan impulsar el uso de embalajes reciclables para 2030 e introducir objetivos progresivos de reutilización y contenido reciclado. Además, se establecen acciones para disminuir la cantidad total de residuos generados en la UE.

El Reglamento de Envases y Residuos reemplaza el sistema anterior, que permitía a cada Estado miembro adaptar la normativa europea a su propia legislación nacional, por un marco común y obligatorio en toda la Unión. Así, las empresas deben cumplir con los mismos requisitos sin importar el país donde comercialicen sus productos.

Entre las primeras disposiciones activas se incluyen límites uniformes para las sustancias PFAS en envases alimentarios, conocidos por sus posibles riesgos para la salud. También se armonizan términos clave como productor y fabricante, e introduce nuevas obligaciones para asegurar la trazabilidad de los envases y permitir a las autoridades identificar a los responsables en caso de incumplimiento.

El cambio más significativo llegará en 2030, cuando se exigirán envases reciclables y se fijarán metas de reutilización y contenido reciclado. Por ejemplo, las botellas de plástico PET para bebidas deberán contener al menos un 30 % de material reciclado, mientras los distribuidores de bebidas tendrán que alcanzar una reutilización del 10 % sobre el volumen total vendido.