Igualdad alerta sobre sexismo en publicidad de hamburgueserías, heladerías y supermercados

Archivo - La directora del Instituto de las Mujeres, Cristina Hernández Martín, en una foto de archivo
La directora del Instituto de las Mujeres, Cristina Hernández Martín, en una foto de archivo
  1. Publicidad sexista en el sector alimentario y restauración
  2. Patrones habituales de cosificación en anuncios
  3. Llamado a la responsabilidad social de las marcas

Publicidad sexista en el sector alimentario y restauración

El Instituto de las Mujeres, organismo independiente adscrito al Ministerio de Igualdad, ha puesto en alarma por la prevalencia de patrones sexistas y el empleo reiterado del cuerpo femenino como gancho comercial en la publicidad de establecimientos de restauración y marcas alimentarias.

Así lo recoge el informe 'Anatomía de un mensaje cosificador. Sector alimentación y restauración. Cuando el cuerpo de las mujeres se convierte en el envase del producto', elaborado a través del Observatorio de la Imagen de las Mujeres (OIM). Este organismo examina y actúa contra las representaciones "sexistas y discriminatorias" de las mujeres en publicidad, medios de comunicación y plataformas digitales.

Durante los años 2025 y 2026, el OIM ha atendido un número "significativo y sostenido" de quejas ciudadanas vinculadas a campañas publicitarias del sector alimentario difundidas en espacios como mobiliario urbano, redes sociales, envases, carteles y anuncios audiovisuales. De todas las reclamaciones recibidas, el 6,58% corresponden a este tipo de anuncios.

El análisis revela que, del total de quejas relacionadas con la publicidad alimentaria, un 31% señala específicamente anuncios que sexualizan el cuerpo de la mujer, mostrándola como "objeto de deseo" o exhibiendo "partes de su anatomía para captar la atención del consumidor sin relación alguna con el bien anunciado".

Patrones habituales de cosificación en anuncios

El Observatorio también identifica que un 11% de esas quejas apunta al uso del cuerpo femenino como "reclamo visual no necesariamente sexualizado" y un 10% se relaciona con la "reproducción de estereotipos de género tradicionales".

El informe destaca una serie de conductas comunes en campañas publicitarias de hamburgueserías, heladerías, pizzerías, cadenas de comida rápida y asiática, panaderías, supermercados, y marcas de agua o vino.

Entre las prácticas más frecuentes figuran la utilización de modelos sexualizadas con poses, gestos o vestuarios "sugerentes"; encuadres fotográficos y audiovisuales que "buscan erotizar el consumo mediante la focalización en la boca o el escote"; eslóganes con "dobles sentidos de carácter sexual o referencias implícitas al sexo oral"; y la "vinculación deliberada" entre el consumo del producto y la "supuesta disponibilidad sexual de las mujeres".

El OIM advierte que este tipo de mensajes "contribuye a reforzar imaginarios sociales desiguales y normaliza formas de representación que sitúan a las mujeres como objetos de consumo o validación estética". Además, alerta que al repetirse en espacios cotidianos y accesibles para toda la población, incluidos menores, se perpetúan estereotipos sexistas y se consolidan modelos culturales discriminatorios.

Llamado a la responsabilidad social de las marcas

El Instituto de las Mujeres recalca que la publicidad "no solo vende productos", sino que también "modela la realidad social al transmitir valores y construir referentes". Por ello, urge a las empresas del sector alimentario a "asumir su responsabilidad social y abandonar las fórmulas basadas en la vejación o la subordinación de las mujeres".

Asimismo, propone revisar las estrategias publicitarias para apostar por contenidos "respetuosos, diversos e igualitarios" que promuevan la igualdad de género y los derechos humanos. Esto podría ayudar a "fortalecer la confianza de la ciudadanía, mejorar su reputación de marca y potenciar la eficacia comercial a largo plazo".

El informe recuerda que la Ley General de Publicidad considera ilícitos los anuncios que muestran a las mujeres "de forma vejatoria", usando explícita o implícitamente su cuerpo como "mero objeto desvinculado del producto que se pretende promocionar" o asociando su imagen a comportamientos estereotipados.