Sueño deficiente impacta la concentración y podría generar "efectos prolongados en la salud"

Sueño
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  1. Impacto del sueño en la salud neurológica
  2. Relación entre sueño y cefaleas
  3. Recomendaciones para una correcta higiene del sueño

Impacto del sueño en la salud neurológica

La doctora Lucía Vidorreta, especialista en Neurología y encargada de la Unidad de Cefaleas del Hospital Quirónsalud San José de Madrid, ha destacado que un sueño de baja calidad afecta negativamente la atención y puede conllevar consecuencias a largo plazo tanto en la salud física como mental.

El sueño es un componente esencial para el bienestar neurológico. Su influencia abarca aspectos inmediatos como la concentración y la aparición de cefaleas. Se trata de una necesidad biológica y vital para el adecuado funcionamiento cerebral, ya que también afecta la memoria, la regulación emocional y protege contra diversas enfermedades.

Durante el sueño, se activan diversos procesos neurobiológicos claves, tales como la consolidación de la memoria y la eliminación de toxinas acumuladas en el cerebro. Según Vidorreta, estudios actuales indican que la privación del sueño impacta particularmente en áreas como la corteza prefrontal, zona responsable de la toma de decisiones y la atención.

El deterioro en estas funciones explica la reducción del rendimiento cognitivo tras un descanso insuficiente. En conjunto, la falta crónica de sueño es reconocida como un factor de riesgo importante para la salud pública.

Relación entre sueño y cefaleas

El Hospital Quirónsalud San José señala que existe una relación bien documentada entre problemas del sueño y la aparición de migrañas o cefaleas tensionales, tanto en adultos como en niños. En adolescentes, la dificultad para dormir se asocia con una mayor incidencia de dolores de cabeza.

Esta conexión es bidireccional: un mal descanso puede desencadenar cefaleas y, a su vez, estas pueden perjudicar la calidad del sueño. Además, la mala calidad del sueño incide directamente en el funcionamiento cognitivo, generando disminución en la atención, problemas conductuales y bajo desempeño en el ámbito académico y laboral.

La privación crónica de sueño no solo influye en el día a día, sino que tiene consecuencias a largo plazo. Entre estas destacan un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y obesidad, además del incremento en la probabilidad de trastornos mentales como ansiedad y depresión. En adolescentes, puede afectar negativamente el desarrollo cerebral, alterando tanto su estructura como sus funciones cognitivas.

Recomendaciones para una correcta higiene del sueño

Con base en consensos científicos, el Hospital Quirónsalud San José recomienda que los adultos duerman entre siete y nueve horas nocturnas para mantener un buen estado de salud y funcionamiento óptimo.

En el caso de los niños y adolescentes, se sugiere que los niños de 6 a 12 años duerman de nueve a doce horas, mientras que los jóvenes de 13 a 18 años deben descansar entre ocho y diez horas para favorecer su desarrollo y bienestar general.