Guilherme, el cura DJ que mezcla fe y electrónica, homenajea al papa Francisco

Dj Padre Guillherme
Dj Padre Guillherme

A pocas cuadras de la Plaza de Mayo, en pleno casco céntrico de Buenos Aires, la noche del sábado se convirtió en un auténtico festival musical desde primeras horas. Una multitud, con vasos llenos de Fernet con Coca-Cola, se desplazaba por las calles cerradas al tránsito, mientras largas colas para usar los baños portátiles anticipaban un evento de gran magnitud. En el escenario, una gigantesca cruz blanca destellaba al compás del ritmo electrónico, recordando el verdadero motivo de la reunión masiva: un tributo al papa Francisco.

Al mando de la consola, vestido con camisa negra y alzacuellos, el sacerdote portugués Guilherme Peixoto se encargaba de convertir en una celebración inolvidable el aniversario de la muerte del primer pontífice argentino. En un mundo donde el confesionario más popular se traslada a los conciertos de Rosalía, este ‘cura DJ’ ha ganado notoriedad internacional mezclando techno con espiritualidad. “El público de Argentina es tremendo, tengo miedo de lo que esperar”, declaraba a 20minutos el padre Guilherme antes de su actuación frente a miles de asistentes.

  1. El cura DJ en la plaza de Mayo
  2. Una fiesta con mensaje religioso
  3. Guilherme Peixoto y su camino a la música electrónica
  4. La espiritualidad dentro del techno

Durante más de dos horas y media, sus sesiones iban fusionando beats con mensajes religiosos de los papas Francisco, Juan Pablo II y León XIV. La jornada paralizó gran parte del centro porteño y, aunque no hay cifras oficiales, asistentes aseguraron no recordar un evento tan concurrido desde el Mundial de Fútbol 2022. Pero esta vez el epicentro fue la plaza de la Catedral Metropolitana, templo donde Jorge Mario Bergoglio fue arzobispo antes de su pontificado.

El cura DJ en la plaza de Mayo

Aunque el ambiente recordaba más a un festival electrónico que a un evento de caracter religioso, la convocatoria hacía visible la variedad del público presente. Jóvenes deseosos de escuchar música, familias con niños y personas mayores disfrutaban juntos, manteniendo el ritmo de la electrónica más de una hora y media tras comenzar la fiesta.

Integrantes de la comunidad misionera Servidores del Evangelio de la Misericordia de Dios, como Juliana, Magui y Gustavo, calificaron el evento como “maravilloso para que los jóvenes y las familias puedan disfrutar un momento social del país en el que lo necesitan”. Juliana añadió su admiración por el “ambiente tan respetuoso y familiar que se está viviendo”, y explicó que estaban allí para “celebrar la vida de alguien que ha marcado tanto su visión del mundo”. Mientras tanto, algunos jóvenes cerraban sus ojos y se balanceaban al compás de los ritmos, al tiempo que un sermón se escuchaba de fondo.

Una fiesta con mensaje religioso

Para Guilherme Peixoto, el espíritu del papa Francisco debe estar en las calles y por eso para él este día representó una experiencia “emocionante”. Originario de Guimarães, Portugal, nació en 1974 y comenzó su labor sacerdotal a principios del siglo XXI. Fue capellán militar con rango de teniente coronel, con destinos en Afganistán y Kosovo, antes de encargarse de una diócesis pequeña.

En 2006, ante la necesidad de solventar las deudas y reformas de la iglesia, se le ocurrió empezar a pinchar música electrónica con el fin de recaudar fondos. Esta iniciativa no solo consiguió recursos, sino que acercó a los jóvenes a la iglesia, un acercamiento poco habitual.

Guilherme Peixoto y su camino a la música electrónica

Durante años, su faceta musical permaneció en la discreción hasta que la pandemia impulsó sus sesiones online. La fusión de dos mundos tan dispares, junto al apoyo y algunas críticas dentro del ámbito eclesiástico, lo convirtieron en una figura viral a nivel mundial. Esto le permitió actuar en la Jornada Mundial de la Juventud 2023 en Lisboa, donde tocó ante cerca de un millón y medio de personas.

Desde entonces, Guilherme ha continuado combinando su ministerio con la música electrónica. “Mi parroquia es muy pequeñita y paso de dar entre semana la eucaristía a 50 personas a pocos días después estar frente a miles en un festival”, admite el padre. “La sensación es muy difícil de explicar, pero es fantástico poder compartir Cristo y el Evangelio no solo en la Iglesia, como nos desafiaba el papa Francisco, sino también en las periferias existenciales de la sociedad, donde la sociedad está y existe”, añade.

La espiritualidad dentro del techno

En sus actuaciones en destacados festivales internacionales como Afterlife, Dreamfields, Electric Animals o Zamna Festival, no duda en entremezclar sus ritmos con mensajes de fe o momentos de oración. “La música electrónica tiene una espiritualidad muy propia y vemos muchos DJ explorar varias áreas de esta”, comenta Guilherme. “Es normal, porque es una música hidráulica, con sonoridades diversas, a veces más étnicas, otras veces en la búsqueda de instrumentos hasta orientales”, detalla.

Destaca que para él esta música fomenta la concentración y genera una “energía colectiva” similar a la de la tradición cristiana, donde la contemplación es fundamental. “La música electrónica, por increíble que parezca, y aunque pueda parecer un contrasentido, pertenece de una forma fantástica a la espiritualidad. Y en mi caso es una espiritualidad cristiana, pero no tiene por qué ser solo esa. En este viaje, y en el de tantos artistas que van compartiendo su música, tenemos una espiritualidad muy presente”, concluye en referencia a su experiencia en la emblemática plaza.

Al llegar la medianoche, algunos rezagados permanecían disfrutando de la fiesta en el corazón de Buenos Aires. El techno dejó de sonar y la catedral ya no reflejaba los destellos del escenario. La ciudad recuperaba la calma y las iglesias pronto se abrirán para recibir a sus fieles, que como cada domingo a las 12 presenciarán la misa. Quizás, para muchos de los asistentes, el sermón continuará resonando con efectos electrónicos.