Descubren cueva prehistórica a 2.235 metros en el Pirineo catalán

Trabajos de excavación en la Cova 338
Trabajos de excavación en la Cova 338

Un equipo internacional de investigadores, encabezado por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (Iphes-Cerca), ha presentado evidencias sobre una cueva prehistórica con una intensa ocupación humana, localizada a la mayor altitud registrada hasta ahora en los Pirineos, a 2.235 metros sobre el nivel del mar.

Este yacimiento, conocido como Cova 338 y ubicado en la Vall de Núria, en Queralbs (Girona), presenta indicios de haber sido habitado repetidamente desde el quinto milenio a.C. hasta finales del primer milenio a.C. La investigación aporta datos valiosos sobre la utilización de recursos en zonas de alta montaña, desafiando la idea previa de que estas áreas eran usadas solo de modo esporádico o marginal, según comunicado conjunto de la UAB e Iphes-Cerca.

Las dataciones realizadas confirman que estas ocupaciones se distribuyeron en diversas fases con intervalos de abandono, lo que sugiere un uso planificado y repetido del lugar.

  1. El yacimiento de Cova 338 en los Pirineos
  2. Hallazgos arqueológicos y materiales recuperados
  3. Implicaciones sobre el uso de la alta montaña

El yacimiento de Cova 338 en los Pirineos

La investigación, publicada en la revista 'Frontiers in Environmental Archaeology', contó con la colaboración de expertos de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, la Universidad de Granada, la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona y la Universitat de les Illes Balears, entre otras entidades.

Las excavaciones realizadas entre 2021 y 2023 han permitido descubrir una secuencia arqueológica excepcional, incluyendo numerosas estructuras de combustión, restos animales, fragmentos cerámicos y una colección notable de minerales verdes, probablemente malaquita, conocida por su riqueza en cobre, según explicó Carlos Tornero, catedrático de Prehistoria de la UAB y coordinador del estudio.

Hallazgos arqueológicos y materiales recuperados

Por primera vez en los Pirineos se identifican ocupaciones prehistóricas en alta montaña con un grado significativo de intensidad, caracterizadas por la repetición de actividades y la explotación directa de recursos minerales en la propia cavidad.

Entre los objetos recuperados destacan dos collares: uno fabricado con una concha marina y otro con un diente de oso pardo, lo que apunta a prácticas de ornamentación personal de las comunidades que habitaron la cueva.

Implicaciones sobre el uso de la alta montaña

La Cova 338 plantea un replanteamiento sobre el papel de las zonas de alta montaña en las sociedades prehistóricas de los Pirineos. Contrariamente a la idea sostenida durante largo tiempo, estos espacios no eran únicamente marginales o usados esporádicamente.

Según Carlos Tornero, el yacimiento demuestra que los Pirineos no eran áreas periféricas para las comunidades antiguas, sino que formaban parte integral de sus estrategias de movilidad y aprovechamiento territorial, evidenciando ocupaciones continuas con actividades complejas y la explotación intencionada de recursos minerales.