La comisión avisó en 2020 del deterioro de muros que acabó con el maquinista de Gélida

La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) trasladó a Adif en 2020 una advertencia vinculada al estado de varios muros en la red de Rodalies. El documento apuntaba a una carencia de «inspección y mantenimiento» en elementos de contención situados junto a la vía.

La alerta se emitió tras un desprendimiento de rocas ocurrido en 2018, que terminó en un accidente leve y sin víctimas mortales. Aun así, la CIAF lo enmarcó como un precedente que evidenciaba riesgos en episodios de inestabilidad de taludes y muros.

Ese escenario ha vuelto a situarse en el centro del foco por el descarrilamiento fatal de Gélida, un siniestro atribuido al colapso de un muro de contención tras varios días de lluvias.

En el accidente del 20 de enero, un convoy de Rodalies que cubría el trayecto entre Gélida y Martorell (Barcelona) sufrió un siniestro con resultado de un maquinista fallecido y 37 personas heridas. Según la información disponible, el tren impactó contra un muro de contención que se había venido abajo sobre la vía.

La investigación también ha puesto en contexto el suceso con lo ocurrido en 2018 en Rodalies, cuando un tren que circulaba entre Manresa (Barcelona) y San Vicente de Calders (Tarragona) chocó con piedras procedentes del «desmoronamiento parcial» de un «muro de mampostería». El informe recoge que esas rocas «invadieron la totalidad del gálibo» de la vía 1 y parte de la vía 2, por la que transitaba el convoy, y que el impacto derivó en el «descarrilamiento de los cuatro primeros vehículos».

En aquel episodio de hace ocho años, se registró un fallecido, además de seis heridos graves y 46 heridos leves. En el caso de Gélida, la comisión que analiza el siniestro ha señalado asimismo la existencia de «daños materiales» tanto en la infraestructura como en el material rodante.

  1. Recomendaciones incumplidas
  2. Accidente de Rodalies

Recomendaciones incumplidas

La CIAF ya planteó en 2020 la necesidad de «revisar» las «actuaciones ante temporales» contempladas en el Plan de Contingencias de Adif. En paralelo, instó a revisar el Sistema de Gestión de la Seguridad de Adif (SGS) con el fin de reforzar la «inspección y mantenimiento» de la infraestructura, al apreciar una falta de respuesta ante hechos que, según el propio informe, habían quedado constatados.

El objetivo de esas medidas era anticipar y reducir el riesgo de derrumbes de muros, como el ocurrido en 2018 y como el registrado más recientemente en Gélida, con consecuencias de gravedad.

Adif, empresa pública dependiente del Ministerio de Transportes de Óscar Puente, no reflejó la adopción de actuaciones que corrigieran ese problema en los informes anuales de la CIAF a los que se hace referencia. En ese marco, no consta una mejora del plan de contingencias ante episodios de lluvias intensas.

Entre las peticiones recogidas por la comisión también figuraba la «identificación de los muros» con características similares y condicionantes externos, como la presencia de otras infraestructuras o vertidos de aguas, que pudieran «comprometer su estabilidad». La finalidad era localizar puntos vulnerables y actuar antes de que se produjera un colapso.

La respuesta de Adif llegó cuatro años después. En la memoria anual de la CIAF de 2024 se indica que el cumplimiento fue parcial, y se mencionó la activación de 10 proyectos de revisión de muros, la mayoría fuera de Cataluña pese a que el accidente se produjo en las Rodalies de la región.

Accidente de Rodalies

El descarrilamiento del 20 de enero tuvo lugar en Cataluña, en el tramo comprendido entre Gélida y San Sadurní de Noya. El balance fue de un fallecido —un maquinista en prácticas que viajaba en el tren— y 37 heridos, de los que cuatro presentaban lesiones graves.

Durante la emergencia, varias personas quedaron atrapadas en el interior de varios vagones y tuvieron que ser rescatadas. En la cabina o sala de máquinas viajaban tres trabajadores: el maquinista principal y dos aprendices que estaban realizando prácticas.

La causa señalada fue el derrumbe de un muro de contención, contra el que el convoy colisionó de frente. El primer aviso se registró a las 21:02 horas.

Una cuarentena de pasajeros recibió asistencia en la masía de un particular, habilitada como hospital de campaña para atender a los afectados tras el siniestro.