Los operativos sanitarios de Córdoba evitaron más muertes en Adamuz

Lucía Vidal, delegada del CSIF en el Hospital Reina Sofía, indica que parte de la plantilla «regresó de sus vacaciones para poder ayudar»
Familiares de los pasajeros del tren procedente de Puerta de Atocha y con destino Huelva, acuden a la estación de trenes de Huelva. A 19 de enero de 2026, en Huelva (Andalucía, España).

La respuesta sanitaria tras el accidente en Adamuz se activó en pocos minutos. Los primeros equipos organizaron un dispositivo de atención inmediata para clasificar y estabilizar a los heridos antes de su traslado.

Según las fuentes consultadas, el punto de asistencia se montó en la caseta municipal de la localidad. Desde allí se inició el triaje y se coordinó la evacuación hacia centros hospitalarios.

Conforme se confirmó el alcance del siniestro, se reforzó también la actividad en el Hospital Reina Sofía. Personal de distintas categorías amplió jornadas, adelantó entradas y, en algunos casos, renunció a vacaciones y días libres para estar donde más se les necesitaba.

  1. Dispositivo inicial en Adamuz
  2. Refuerzo asistencial en el Hospital Reina Sofía
  3. Salud mental y atención a familiares

Dispositivo inicial en Adamuz

Sobre esa primera fase informó a ABC Lucía Vidal, delegada de CSIF en el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba. En su relato se detalla la coordinación entre servicios y la rapidez del despliegue.

Vidal resumió la reacción de la localidad y de los equipos desplazados: «Hay que agradecer la actuación de todos los voluntarios y todo el pueblo de Adamuz, se volcó con todos los efectivos que se desplazaron hasta allí. Se montó un hospital de campaña con un triaje operativo gracias al apoyo del 061, el centro de salud de Adamuz y los del resto de la comarca».

La atención inicial se prestó conforme iban llegando los afectados. Según esa explicación, el triaje permitió priorizar la asistencia y ordenar los traslados en función de la gravedad.

En palabras de Vidal, «se les daba esa primera ayuda gracias a los compañeros de todos los estamentos sanitarios disponibles». Al operativo se incorporaron celadores, técnicos de emergencias, auxiliares, enfermeros, médicos y otros profesionales.

Refuerzo asistencial en el Hospital Reina Sofía

Mientras se estabilizaba a los heridos en Adamuz, el Hospital Reina Sofía preparó la recepción de ambulancias y reorganizó recursos. La planificación incluyó turnos ampliados y llamadas de refuerzo para cubrir la demanda asistencial.

Vidal describió el esfuerzo humano dentro del centro: «Los que estaban trabajando se quedaron haciendo más horas, los que tenían turno de noche entraron antes y los que estaban de vacaciones incluso se presentaron. Todo un despliegue de recursos humanos, el principal nutriente del hospital».

En el acceso a Urgencias se estableció una distribución previa de tareas para agilizar entradas y derivaciones. El objetivo fue mantener el flujo asistencial y reducir tiempos en un contexto de alta presión.

La delegada de CSIF señaló: «perfectamente distribuidos y organizados» y añadió que para ese cometido «están formados y capacitados aparte de la calidad humana que han demostrado. Ellos esperaban las ambulancias sin saber lo que iban a encontrarse porque somos personas, pero ayudamos a personas. Eso es lo que realmente nos interesa».

Durante esa noche también se registraron dificultades logísticas vinculadas al transporte sanitario. En ese marco, se tomaron medidas alternativas para que el personal pudiera incorporarse al dispositivo.

Vidal explicó: «hubo profesionales que no estaban en Córdoba y no pudieron acudir al dispositivo que se montó, pero me consta que se quedaron con la pena de no poder ayudar a sus compañeros. Aun así acudió muchísima gente a la llamada». También indicó que algunos técnicos de emergencias ofrecieron sus propios coches ante la falta de ambulancias, y que se intentó llegar hasta el hospital.

Salud mental y atención a familiares

Tras la fase más urgente, el foco se amplió a la atención emocional. De acuerdo con Vidal, el impacto también alcanza a quienes prestan asistencia, por lo que se reforzaron herramientas de apoyo.

En su valoración, «todo el mundo se ha volcado, no se puede medir la calidad humana que han demostrado los sanitarios de Córdoba, la empatía, profesionalidad y el cariño que han brindado a las víctimas». Añadió además: «a nivel emocional es algo evidentemente que pasa factura, para ello se ha reforzado el Plan de Salud Mental para brindar atención tanto a las víctimas como a los profesionales para gestionar la ansiedad o el estrés de esos momentos, es fundamental la salud mental».

Vidal también destacó la activación de los protocolos internos en situaciones críticas. Según explicó, el plan de emergencias permite una respuesta ordenada cuando se reciben varios pacientes en poco tiempo.

Así lo expresó: «cuando pasa algo así, con ese plan de emergencia se puede trabajar impecablemente como lo han hecho los compañeros. Atendiendo uno por uno a todos los heridos y dando la atención que se necesitaba en ese momento, manteniendo también la mente fría y sabiendo qué se debe hacer en cada instante. El que trabaja en sanidad es por vocación, si hay una emergencia, vas a acudir y vas a ayudar».

La asistencia incluyó, además, acompañamiento a allegados en otros puntos habilitados en la ciudad. Entre ellos se citó el centro cívico de Poniente Sur, donde se atendió a familiares y amistades de las víctimas.

En palabras de Vidal, «la gran calidad humana de los sanitarios y las ganas de ayudar en esos momentos. Aplaudimos el esfuerzo de todos los profesionales tanto en el hospital como en el centro cívico de Poniente Sur, acompañando a los familiares y amigos de las víctimas, una ardua tarea que no es nada fácil».

Con el paso de los días, el ambiente en el hospital y en la provincia siguió marcado por el duelo. La actividad asistencial continuó, pero con una carga emocional añadida.

Vidal lo resumió así: «un sentimiento de tristeza porque una noticia así no es plato de buen gusto para nadie. Somos personas que trabajamos con personas, nos afectan las cosas, pero por nuestra vocación seguimos adelante».

La evolución emocional, según se indicó, no es uniforme y varía entre profesionales y población general. Ese proceso requiere tiempo y, cuando es necesario, apoyo especializado.

En esa línea, Vidal concluyó: «aún hay cosas que asentar, cada uno gestiona sus emociones como puede. Hay personas que pueden venirse abajo emocionalmente hoy mismo y otras que necesitan que pasen unos días. Córdoba lógicamente está triste, independientemente de que muchas víctimas no sean de aquí, pero se sienten como si fuesen las nuestras también».