Montero reafirma su rechazo a la guerra de Irán y contrasta a Aznar en Irak

La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero.
La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero.
  1. Rechazo del gobierno a la guerra
  2. Críticas y llamados a la paz
  3. Defensa de la seguridad y la legalidad internacional

Rechazo del gobierno a la guerra

La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha reafirmado la oposición del Ejecutivo a la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán, calificándola de ilegal y comparándola con la invasión de Irak en 2003. En ese conflicto, España participó bajo el mandato de José María Aznar, y como resultado, ocurrieron los atentados yihadistas del 11 de marzo en Madrid, que causaron la muerte de 193 personas.

Montero recordó al comenzar la comisión de Hacienda en el Senado que España ya experimentó las consecuencias de una guerra sin respaldo legal internacional hace 23 años, cuando el Gobierno de Aznar siguió a Estados Unidos bajo el argumento de las armas de destrucción masiva en Irak.

La ministra destacó que aquella guerra provocó un aumento en los precios de la energía y generó una "oleada de inseguridad y terror" a nivel global. En España, el 11-M fue el atentado yihadista más grave ocurrido en Europa, con 193 víctimas mortales y más de 2.000 heridos.

Críticas y llamados a la paz

El Gobierno de Pedro Sánchez ha expresado su rechazo al conflicto con el lema "No a la guerra", el mismo eslogan que utilizó el PSOE durante la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero. Montero acusó al Partido Popular de generar una "farsa" respecto a la autoría de los atentados de Atocha y denunció que bajo el liderazgo de Alberto Núñez Feijóo se manipula la respuesta gubernamental.

La vicepresidenta subrayó la continuidad del llamamiento a la desescalada y afirmó que España colabora con socios europeos y aliados de la OTAN para ofrecer una respuesta coordinada. El objetivo es defender la seguridad y contribuir al restablecimiento de la paz en Oriente Próximo, así como en Ucrania y Palestina.

Defensa de la seguridad y la legalidad internacional

En su opinión, la postura del Ejecutivo contra la guerra no solo es compatible con la defensa de la Unión Europea y la protección de su frontera oriental, donde España ha enviado una fragata tras incidentes en Chipre, sino también con el apoyo a las operaciones de evacuación en la región y el mantenimiento de la paz dentro del marco de la OTAN, la ONU y la UE.

El Gobierno condena severamente al régimen iraní por la represión de sus ciudadanos, pero advierte que recurrir a la violencia fuera de Naciones Unidas, de forma unilateral e ilegal, genera un ciclo interminable de sufrimiento y odio que afecta a generaciones enteras.

Montero criticó la intervención de Estados Unidos e Israel, afirmando que nadie puede presentarse como protector de los derechos humanos vulnerando los mismos. Rechazó la idea de defender a las mujeres iraníes bombardeando escuelas de niñas, en alusión a un ataque atribuido a potencias occidentales que dejó cerca de un centenar de muertos.