Exmaestra de 80 años supera una enfermedad y supera el Appalachian Trail

Las excusas se acumularon durante décadas, pero el paso de Betty Kellenberger nunca se detuvo. A veces fue el trabajo, otras la salud, y en un momento incluso la fuerza de la naturaleza. Aun así, el objetivo siguió en pie.

Esta profesora jubilada de Carson City, Michigan, tenía 80 años cuando logró lo que muchos ni se atreven a intentar. El sueño nació en primaria, tras descubrir el Appalachian Trail en un Weekly Reader, y quedó guardado como una promesa personal: algún día habría que recorrerlo entero.

El problema era el tamaño del reto. La ruta atraviesa 14 estados, desde Maine hasta Georgia, y ronda las 2.200 millas. Hay ascensos duros, tramos de roca sin descanso y un catálogo completo de dificultades ambientales. Por eso, mucha gente solo cubre secciones. Betty quería todo.

  1. Un sueño antiguo y un trazado que impone
  2. Primeros intentos, golpes y vueltas a empezar
  3. Helene cambió las reglas del juego en el sur
  4. Entrenamiento en escaleras y regreso en 2025
  5. El encuentro que encendió la chispa final

Un sueño antiguo y un trazado que impone

Durante años, la vida adulta fue aplazando el plan. Entre el ritmo de trabajo y las obligaciones diarias, el Appalachian Trail se quedó en la lista de “algún día”. Pero el tiempo apretaba y la idea empezó a exigir decisiones.

“I remember thinking, ‘How long do you think you have to think about it? You know, I’m pushing 80,” Betty told the AARP. “Am I going to wait until I’m pushing 90?’ So yeah, it sort of pushed me into action.”

Se trataba de una travesía de meses, con desgaste físico y mental. Completarla entera es tan exigente que una gran parte de quienes lo intentan se queda por el camino. Aun así, la decisión quedó tomada: tocaría preparar el cuerpo y salir.

Primeros intentos, golpes y vueltas a empezar

Tras estudiar el recorrido, el primer intento llegó en 2022 junto a un compañero de ruta, Joe Cox. La aventura se torció muy pronto: Cox sufrió una caída seria en Mount Katahdin, en Maine, y tuvo que abandonar al día siguiente.

Betty aguantó poco más. Entre deshidratación, la enfermedad de Lyme y una conmoción cerebral, terminó saliendo del trail varios días después. No fue el final: en 2023 volvió a intentarlo, arrancando en Harpers Ferry, Virginia, rumbo norte.

Ese año avanzó hasta Massachusetts, pero otra mala caída obligó a parar de nuevo. Después llegó una operación de reemplazo de rodilla y, además, la noticia más dura: Cox había fallecido. El objetivo se transformó en un homenaje, con una determinación todavía más firme de completar el Appalachian Trail en su honor.

Helene cambió las reglas del juego en el sur

En 2024, el regreso empezó otra vez en Harpers Ferry, aunque esta vez el rumbo fue hacia el sur. Todo avanzaba hasta que, en septiembre, la naturaleza volvió a intervenir: el huracán Helene derribó árboles y bloqueó pasos por buena parte del sur, dejando tramos impracticables.

La situación fue tan excepcional que los responsables ofrecieron a los senderistas una salida poco habitual durante la limpieza. El mensaje era claro y directo:

Leave now and you can count your existing mileage on day one next year.

Normalmente, una “through-hike” debe completarse en 12 meses para contar como terminada. En este caso, esa regla se flexibilizó, y para Betty fue una ventana inesperada: se podía pausar sin perder el trabajo ya hecho.

Entrenamiento en escaleras y regreso en 2025

Con Michigan tan llano, la preparación tuvo que ser creativa. El plan de entrenamiento incluyó subir escaleras cada día en el hospital local, buscando simular el esfuerzo acumulado que exige la montaña.

En marzo de 2025 llegó el nuevo intento. Tras lo ya recorrido, quedaban por completar los extremos norte y sur, ya que el tramo entre Massachusetts y Virginia se había caminado antes de que el huracán interrumpiera la progresión.

Primero cayó el extremo sur. Quedaba el norte, y ahí aparecía el gran miedo: Maine y New Hampshire son famosos por su dureza. A esas alturas, la duda era razonable, pero el camino todavía guardaba una ayuda clave.

El encuentro que encendió la chispa final

En Pennsylvania surgió una conversación decisiva con un desconocido, de esos que en el trail se conocen como trail angels: personas que aparecen en el momento justo y sostienen el ánimo con comida, consejos o una frase que lo cambia todo.

“I was hiking alone, and I just thought, if I have to do this alone, I’m not sure I can do it. And he says, ‘Well, you can quit, and nobody will point fingers at you and blame you or anything. But you’ll never know whether you could have done it or not. If you go and you take it on and you try it, then you’ll at least know.’”

Y Betty siguió. No era un paseo: la ganancia total de elevación a lo largo del Appalachian Trail equivale a subir el Everest 16 veces. Se estima que el 75% de quienes intentan completarlo fallan cada año. En su caso, el menú incluyó pies doloridos, mochilas pesadas, mal tiempo, barro, raíces levantadas y un sinfín de rocas.

“Early on I decided the Lord must love rocks because He made so many of them,” Betty told The Trek website with a chuckle.

El 12 de septiembre, Betty completó el extremo norte con 80 años. Con ello superó el récord anterior por seis años completos y se convirtió en la mujer de mayor edad en terminar el Appalachian Trail.

“I’ve had a ‘series of unfortunate events’, I call them. But each one, I learned something,” she told AARP. “Each one, I got a little stronger. Each one, I got a better story. And so then, this year, I was able to do it.”

Además del récord, se llevó un mensaje sencillo y potente, de esos que empujan a actuar:

“Get out, move, set a goal and work toward it. The bigger the goal, the greater the reward. Don’t let society or friends and family set your limitations.”

Porque a veces la sorpresa llega justo después de lo más difícil: dar el primer paso.