Bélgica rebaja la tensión con España y niega imponer voluntad en cita previa
La celebración de una reunión de líderes europeos antes de la cumbre informal a 27 de este jueves en Bélgica ha generado fricciones diplomáticas y ha reabierto el debate sobre la conveniencia de los encuentros en formatos reducidos.
El encuentro previo, impulsado por Bélgica, Italia y Alemania, fue interpretado por algunos gobiernos como un movimiento paralelo que puede dificultar la búsqueda de consensos en el marco institucional del Consejo Europeo.
- Reunión previa en Alden Biesen
- Malestar de España y reacción de Bélgica
- Costa y el debate sobre la unidad
- Irlanda y la falta de invitación
Reunión previa en Alden Biesen
El primer ministro de Bélgica, Bart de Wever, defendió que la reunión de coordinación celebrada a primera hora de este jueves, antes del inicio oficial de la cumbre informal, estuvo abierta a todos los Estados miembro. Según explicó a los medios al término del retiro en el castillo de Alden Biesen, la asistencia no se limitaba a un grupo cerrado.
La cita previa fue auspiciada por Bélgica, Italia y Alemania. En ella participaron una veintena de líderes, entre ellos el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen.
De Wever indicó que este tipo de encuentros suelen reunir a un número menor de dirigentes, en torno a una decena. Sin embargo, en esta ocasión la asistencia fue más amplia: acudieron 19 Estados miembro, además de Von der Leyen.
Malestar de España y reacción de Bélgica
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no acudió a la reunión previa. España trasladó su malestar a Italia por promover iniciativas de este tipo, al considerar que “minan” los valores europeos y perjudican la adopción de acuerdos en lugar de favorecerlos.
Aunque Alemania y Bélgica también impulsaron el encuentro, la queja española se dirigió a Italia. Según fuentes del gobierno italiano citadas por Europa Press, Sánchez no comunicó directamente esa queja a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, a pesar de que ambos conversaron.
De acuerdo con las mismas fuentes, el mensaje se trasladó por una vía alternativa que ninguna de las partes concretó. Tras la jornada, el primer ministro belga intentó rebajar el tono del choque y subrayó que el objetivo no era dar la impresión de que un grupo buscaba imponer su visión al resto.
En sus declaraciones a la salida, De Wever admitió que la elevada participación en el encuentro previo no fue un gesto “elegante” hacia los países que no asistieron. No obstante, rechazó que se pretendiera organizar una contracumbre que pudiera eclipsar la reunión posterior a 27.
“No queremos dar la sensación de que hay un grupo de países que quiere imponer su voluntad a otros, como España. Esa no era la intención”, señaló el dirigente belga ante los medios.
Costa y el debate sobre la unidad
La reunión previa, que sus promotores trataron de presentar la víspera como un encuentro “de coordinación” y para la que pidieron no hablar de “precumbre”, también incomodó a otros participantes de la cita posterior en Alden Biesen, incluido el presidente del Consejo Europeo, António Costa, anfitrión de la cumbre.
Friedrich Merz, Giorgia Meloni y Bart de Wever tomaron nota del malestar tras hablar del asunto con Costa y escuchar que, para impulsar la agenda de competitividad —motivo del encuentro inicial—, resulta necesario un consenso que proyecte unidad.
Desde la perspectiva del presidente del Consejo y de otros mandatarios ausentes en la reunión previa, el marco adecuado para consolidar esa unidad es el Consejo Europeo, y no la coordinación mediante grupos pequeños. En ese enfoque, los movimientos paralelos pueden resultar contraproducentes, aunque la presencia de Von der Leyen se interpretó como un respaldo al encuentro previo.
Al cierre de la jornada, las intervenciones públicas mantuvieron un tono conciliador y remarcaron la determinación de preservar la cohesión del bloque. Parte del debate, no obstante, giró en torno a la posibilidad de avanzar hacia una “Europa de dos velocidades” si los 27 no logran durante este semestre pasos concretos para reforzar la competitividad europea.
Irlanda y la falta de invitación
El primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, explicó que tampoco recibió invitación para la reunión previa. A su juicio, no resultaba oportuno convocar ese encuentro el mismo día en que Costa había previsto una jornada extensa para abordar los mismos asuntos.
“No entiendo la necesidad (de la reunión previa), aunque también nosotros hemos organizado otras en diferentes cumbres. Pero hoy, para ser justos con el presidente Costa y con la presidenta Von der Leyen, es su día y estaban impacientes por dedicar un día completo a debatir sobre competencia”, declaró el dirigente irlandés.