jueves. 11.08.2022

Tras la normativa europea que limita el contenido de los ácidos grasos trans en los alimentos que consumimos, merece la pena realizar una reflexión de la situación d las grasas en la alimentación humana.

El consumo de ácidos grasos trans, como muestran diversas investigaciones, aumenta significativamente el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y otras degenerativas crónicas, incluso en cáncer. 

Las grasas son fundamentales en a vida de cualquier especie, pero no todas las grasas son iguales. 

Son la mayor fuente de calorías que se puede consumir, ya que tiene 9 kcal por gramo. Además son constituyentes fundamentales de las membranas de todas las células del organismo. De ellas y su composición, dependerá la relación de la célula con su ambiente exterior: el funcionamiento de sus receptores. 

Se aconseja, en la alimentación humana, un consumo de grasas de un 25 a 35% del total de las calorías, pero no todas las grasas son iguales. Frente a la dieta baja en grasas, tenemos la mediterránea, con mayor contenido en grasas (un 35%), pero el origen procede en su mayoría de aceite de oliva y su ácido graso fundamental: el ácido oleico. 

El aceite de olvida virgen es la grasa más saludable que el ser humano puede consumir: el zumo de aceituna, sin procesamiento industrial. Los efectos beneficiosos que tiene sobre el colesterol son:

- Desciende el colesterol malo (LDL), que hace que se desarrolle la arterioesclerosis.

- Eleva el colesterol protector (HDL), que nos protege del desarrollo de arteriosclerosis.

Esto no lo produce ninguna otra grasa. Los aceites de semillas como el de girasol o el de maíz, descienden el colesterol LDL (el malo), pero a su vez, el HDL también (el bueno). Además, hasta hace unos 150 años, la especie humana no consumía en grandes cantidades estos aceites. El exceso puede alterar la composición de las membranas celulares, favoreciendo incluso el desarrollo de tumores.

No es aconsejable consumir más del 6 y 8% del total de las calorías en esas grasas. 

El aceite de oliva virgen es el único del que se ha demostrado los efectos beneficiosos para la salud en la alimentación humana. 

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