Alimentación mediterránea y ejercicio físico pueden detener la obesidad

Imagen de los investigadores.
Imagen de los investigadores.
  1. Alimentación mediterránea y ejercicio en menores
  2. Resultados del estudio sobre obesidad infantil
  3. Importancia de la infancia temprana en la prevención

Alimentación mediterránea y ejercicio en menores

Un estilo de vida basado en una alimentación mediterránea junto con la práctica regular de actividad física puede mejorar la composición corporal en niños de entre 3 y 6 años que tienen riesgo de obesidad, según un estudio llevado a cabo por el grupo GENUD de la Universidad de Zaragoza, el IIS Aragón y el área de Obesidad y Nutrición del CIBEROBN.

Esta investigación, publicada en la revista European Journal of Pediatrics, destaca la relevancia de intervenir de manera temprana para prevenir la obesidad desde la infancia.

Resultados del estudio sobre obesidad infantil

Tras un año de seguimiento, las niñas que formaron parte del grupo de intervención experimentaron una notable disminución del índice de masa corporal (IMC) y mejoras en varios indicadores vinculados a la grasa corporal. Por otro lado, en los niños no se observaron cambios similares, lo que indica la necesidad de investigar más a fondo las diferencias por sexo para diseñar estrategias preventivas efectivas contra la obesidad infantil.

En cuanto a otros factores de riesgo cardiovascular, como la presión arterial, el perfil lipídico o los niveles de glucosa e insulina, no se detectaron modificaciones significativas. Los investigadores sugieren que este resultado podría deberse a que los valores iniciales de los participantes se encontraban dentro de rangos normales al inicio del estudio.

El proyecto MELI-POP analizó a 206 niños y niñas de 3 a 6 años de Zaragoza, Córdoba y Santiago de Compostela, todos con antecedentes familiares que los colocaban en riesgo de obesidad. De estos, 170 completaron el programa durante 12 meses.

Durante este periodo, el grupo de intervención recibió educación nutricional mensual, sesiones de actividad física dos veces por semana y se les proporcionaron alimentos típicos del patrón mediterráneo, como aceite de oliva virgen extra y pescado. En contraste, el grupo control solo recibió recomendaciones generales sobre salud infantil, sin un programa estructurado de nutrición o ejercicio.

Importancia de la infancia temprana en la prevención

MELI-POP resalta que la infancia temprana es un momento crucial para establecer hábitos saludables que perduren en el tiempo. La combinación de una dieta equilibrada y actividad física regular se confirma como una estrategia efectiva para disminuir el riesgo de obesidad desde los primeros años, especialmente en niños con mayor vulnerabilidad.

El estudio fue liderado por Alicia Larruy García, la doctora Pilar De Miguel Etayo y el profesor Luis A. Moreno, investigadores del grupo GENUD y el IIS Aragón, con la colaboración de centros de investigación de otras ciudades españolas. Este trabajo contó con el respaldo del CIBEROBN y el Instituto de Salud Carlos III.