Alerta: más conservantes en la dieta, mayor riesgo de cáncer

 Dieta Mediterránea | EP
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Un aumento en el consumo de conservantes alimentarios, presentes de forma habitual en alimentos y bebidas procesados para alargar su vida útil, se asocia con un riesgo ligeramente superior de cáncer, según un estudio realizado en Francia y publicado en The BMJ.

Los autores señalan que hacen falta más investigaciones para aclarar estos vínculos. Aun así, indican que los nuevos datos respaldan una revisión de las normas que regulan el uso de estos aditivos en la industria alimentaria con el objetivo de reforzar la protección del consumidor.

Los conservantes se añaden a productos envasados para retrasar el deterioro. Investigaciones experimentales previas han sugerido que algunos compuestos podrían dañar células y ADN, aunque la evidencia sólida que los conecte con el riesgo de cáncer se considera limitada.

  1. Objetivo y diseño del análisis
    • Población estudiada y período de seguimiento
      • Conservantes incluidos y clasificación
        • Casos de cáncer registrados
          • Asociaciones observadas por compuesto
            • Interpretación y limitaciones
              • Posibles implicaciones regulatorias
                • Orientaciones prácticas de salud pública

                  Objetivo y diseño del análisis

                  Para estudiar la posible relación entre la exposición dietética a conservantes y el riesgo de cáncer en adultos, el equipo investigador examinó datos de alimentación y salud recopilados entre 2009 y 2023. El enfoque se centró en estimar la exposición a aditivos conservantes y compararla con la aparición posterior de diagnósticos oncológicos.

                  El trabajo se apoya en registros dietéticos repetidos de 24 horas, detallados por marca, y en la vinculación con información sanitaria. El seguimiento de casos se realizó hasta el 31 de diciembre de 2023.

                  Población estudiada y período de seguimiento

                  El análisis incluyó a 105.260 participantes de 15 años o más, con una edad media de 42 años. En la muestra, el 79% eran mujeres. Todas las personas incluidas estaban libres de cáncer al inicio y aportaron registros dietéticos periódicos durante un tiempo medio de 7,5 años.

                  La cohorte utilizada fue NutriNet-Santé. Para identificar diagnósticos oncológicos, se emplearon cuestionarios de salud junto con registros médicos y registros oficiales de defunción.

                  Conservantes incluidos y clasificación

                  Se evaluaron 17 conservantes de forma individual. Entre ellos figuraron ácido cítrico, lecitinas, sulfitos totales, ácido ascórbico, nitrito de sodio, sorbato de potasio, eritorbato de sodio, ascorbato de sodio, metabisulfito de potasio y nitrato de potasio, entre otros.

                  Los compuestos se organizaron en dos grupos: no antioxidantes, asociados a la inhibición del crecimiento microbiano o al retraso de cambios químicos que favorecen el deterioro, y antioxidantes, relacionados con la reducción o limitación del oxígeno en el envase para frenar el deterioro.

                  Casos de cáncer registrados

                  Durante el periodo de seguimiento se contabilizaron 4.226 diagnósticos de cáncer. Dentro de ese total se registraron 1.208 casos de cáncer de mama, 508 de próstata, 352 colorrectales y 2.158 de otros tipos.

                  Al analizar los conservantes de manera individual, 11 de los 17 no mostraron asociación con la incidencia de cáncer. Tampoco se identificó una relación entre el total de conservantes consumidos y la incidencia de cáncer.

                  Asociaciones observadas por compuesto

                  El estudio sí detectó que una ingesta más elevada de varios conservantes —en su mayoría del grupo no antioxidante— se vinculó con un mayor riesgo de cáncer al compararse con personas no consumidoras o con consumos más bajos. Entre los compuestos señalados se encontraron el sorbato de potasio, el metabisulfito de potasio, el nitrito de sodio, el nitrato de potasio y el ácido acético.

                  En el caso de los sorbatos totales, y en particular el sorbato de potasio, se observó un incremento del 14% en el riesgo de cáncer global y del 26% en el riesgo de cáncer de mama. Para los sulfitos totales, se describió un aumento del 12% en el riesgo de cáncer general.

                  El nitrito de sodio se asoció con un aumento del 32% en el riesgo de cáncer de próstata. Por su parte, el nitrato de potasio se vinculó con un incremento del riesgo de cáncer general del 13% y del cáncer de mama del 22%.

                  Los acetatos totales se relacionaron con un riesgo mayor de cáncer general (15%) y de cáncer de mama (25%). Además, el ácido acético se asoció con un aumento del 12% en el riesgo de cáncer general.

                  Dentro de los conservantes antioxidantes, el trabajo identificó asociaciones con una mayor incidencia de cáncer únicamente para los eritorbatos totales y el eritorbato de sodio de forma específica.

                  Interpretación y limitaciones

                  Los investigadores subrayan que son necesarios más estudios para entender mejor la magnitud y el significado de estos riesgos potenciales. También apuntan que varios de los compuestos analizados podrían influir en vías inmunes e inflamatorias, lo que, en hipótesis, podría favorecer el desarrollo del cáncer.

                  Al tratarse de un estudio observacional, no permite establecer una relación firme de causa y efecto. Además, no puede descartarse que factores no medidos hayan influido en las asociaciones encontradas.

                  Aun con esas limitaciones, el trabajo se describe como amplio, con registros dietéticos detallados conectados a bases de datos de alimentos durante 14 años, y con resultados alineados con datos experimentales previos que sugieren efectos adversos relacionados con el cáncer para algunos de estos compuestos.

                  Posibles implicaciones regulatorias

                  Los autores consideran que estos resultados aportan elementos para una futura reevaluación de la seguridad de los conservantes por parte de agencias sanitarias, teniendo en cuenta el equilibrio entre el beneficio de conservación y el posible riesgo vinculado al cáncer.

                  En paralelo, se plantea que los fabricantes podrían reducir el uso de conservantes que no sean necesarios. También se recoge que, desde una óptica política, estos aditivos ofrecen ventajas claras al extender la vida útil de los alimentos y disminuir costes, con especial relevancia para poblaciones con ingresos más bajos.

                  Un editorial vinculado, firmado por investigadores estadounidenses, señala que el uso generalizado y, en ocasiones, insuficientemente supervisado de estos aditivos, junto con la incertidumbre sobre efectos a largo plazo, respalda un enfoque más equilibrado. Entre las medidas citadas se incluyen límites de uso más estrictos, un etiquetado más claro y la divulgación del contenido de aditivos.

                  También se menciona la opción de iniciativas de monitoreo global colaborativo, similares a las aplicadas a los ácidos grasos trans y el sodio, como apoyo a evaluaciones de riesgo basadas en evidencia y como guía para la reformulación por parte de la industria.

                  Orientaciones prácticas de salud pública

                  En el plano individual, el texto señala que las guías de salud pública ya son más directas respecto a la reducción del consumo de carne procesada y alcohol, y que estas medidas pueden aplicarse mientras la evidencia sobre los efectos cancerígenos de los conservantes continúa evolucionando.

                  Además, se apoya la recomendación de priorizar alimentos recién preparados y mínimamente procesados, en línea con el llamado a limitar la exposición innecesaria a aditivos cuando sea posible.