Aznar advierte: sin Bildu no estaría Sánchez y sin ETA Bildu no existiría
El expresidente José María Aznar hizo un llamado en Zaragoza para que los demócratas salden definitivamente la "deuda pendiente" con Manuel Giménez Abad y las demás víctimas de ETA. En el homenaje celebrado por el PP Aragón, Aznar destacó la necesidad de continuar la tarea de "deslegitimar las coartadas póstumas" de la banda terrorista y frenar la impunidad que persiguen sus sucesores políticos. Afirmó que, sin Bildu, Sánchez no habría llegado a la presidencia, y sin ETA, Bildu no contaría con los escaños para respaldar a Sánchez.
El acto rindió homenaje a Giménez Abad, exlíder del PP aragonés, asesinado en 2001 por ETA cuando iba junto a su hijo a presenciar un partido de fútbol. En su intervención, Aznar instó a ir más allá de la conmemoración y a encarar con claridad la realidad del terrorismo y sus consecuencias políticas, recordando que el asesinato sucedió justo antes de unas elecciones vascas en las que la opción constitucionalista tenía posibilidades reales de triunfo.
- La política de firmeza ante ETA
- Críticas al gobierno actual
- Defensa del legado del PP en la lucha antiterrorista
- Memoria y reconocimiento de las víctimas
La política de firmeza ante ETA
Aznar recordó que en la campaña electoral de 2001 ETA y el nacionalismo utilizaron la violencia como instrumento político. Subrayó la importancia de establecer un programa que combata la "lenidad penitenciaria" que, a su juicio, beneficia intereses partidistas. Resaltó que su gobierno sostuvo una doctrina antiterrorista clara y abierta, basada en la derrota del terrorismo y rechazando la idea de un empate eterno o soluciones negociadas que supusieran concesiones a la violencia.
Esta política se apoyó en el consenso con el PSOE, excluía pagar precio político alguno al terrorismo y definía al nacionalismo como parte del problema. Reconoció que se identificaba no solo a los comandos sino también a las redes sociales, políticas, mediáticas y financieras vinculadas al terrorismo. Según Aznar, esta estructura estatal fue luego erosionada, algo que atribuyó a las alianzas actuales del gobierno.
Críticas al gobierno actual
El expresidente denunció que el Ejecutivo vigente, apoyado por Bildu, ha optado por reducir las penas de los terroristas y facilitar excarcelaciones anticipadas, utilizando de forma fraudulenta el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, sin posibilidad de recurrir por parte de la Fiscalía. También reprochó a Pedro Sánchez que considere los votos de Bildu como propios, una situación que, a su juicio, refleja la "vileza" del gobierno actual para mantenerse en el poder.
Frente a ello, reivindicó el compromiso moral y la coherencia de sus gobiernos, que nunca amnistiaron ni indultaron a criminales contumaces y garantizaban el cumplimiento íntegro de las condenas sin pactos secretos con terroristas ni sus representantes.
Defensa del legado del PP en la lucha antiterrorista
Aznar defendió que el PP siempre se enfrentó a ETA desde la firmeza y sin aceptar chantajes. Rechazó la idea de que su partido "necesite a ETA" para justificar la lucha antiterrorista, afirmando que esa acusación "ofende la inteligencia y la memoria". Insistió en que el PP sobrevivió pese a la violencia y no gracias a ella, sosteniendo que el partido ha pagado un alto precio en vidas en defensa de la democracia.
Destacó que figuras como Giménez Abad y otros políticos, concejales y periodistas víctimas de ETA representan un "tribunal de honor" que debe impedir la tolerancia ante las calumnias contra quienes combatieron al terrorismo. Subrayó que hablar de ETA es necesario porque sin Bildu no habría presidencia de Sánchez, y sin ETA Bildu no podría tener los escaños para apoyarle.
Memoria y reconocimiento de las víctimas
El expresidente señaló el objetivo de ETA de sembrar el terror para influir en la política, afectando profundamente el panorama social y electoral vasco, así como la convivencia constitucional española. Recordó que la banda quitó la vida a más de 800 personas, cuyo sacrificio constituye la base moral de la democracia actual. Reclamó que las instituciones transmitan este legado a las nuevas generaciones para evitar que el tiempo diluya el sufrimiento causado.
Además, Aznar urgió a cancelar homenajes a terroristas excarcelados y condenó la doble victimización que sufren los familiares de las víctimas cuando se rinde tributo a sus verdugos. Exigió el reconocimiento del daño, la injusticia e ilegitimidad de ETA, denunciando tanto el aplauso a los asesinos como el silencio y la falta de solidaridad con las víctimas y amenazados durante décadas.