Un gato recorre 250 km y cruza una frontera para regresar a casa
Las mascotas suelen ser uno más en casa. Por eso, cuando se pierden, el susto se convierte rápido en angustia, y cada hora pesa.
Ese trago lo vivieron de lleno Patrick y Evelyne Sire, una pareja de Olonzac (Francia), durante un viaje que parecía rutinario. Su historia, eso sí, terminó con una alegría enorme.
El protagonista de esta aventura es Filou, su gato. Un despiste en una parada de carretera bastó para que desapareciera, y lo que vino después fue una mezcla de búsquedas, llamadas y esperanza a ratos.
- Una parada en Cataluña y una ventana entreabierta
- Las horas críticas y la búsqueda sobre sus pasos
- La llamada que lo cambió todo el 9 de enero de 2026
Una parada en Cataluña y una ventana entreabierta
Patrick y Evelyne Sire, vecinos de Olonzac, en Francia, iban en coche por España cuando hicieron una parada para repostar en una gasolinera de Cataluña. Después de llenar el depósito, se tomaron un café sin imaginar lo que acababa de pasar.
En la caravana había quedado una ventana ligeramente abierta. Filou, su gato, encontró ahí la ocasión perfecta y se escapó. En ese momento, la pareja no se dio cuenta de la fuga.
Las horas críticas y la búsqueda sobre sus pasos
Al retomar la marcha, pensaron que el gato estaría dormido en algún rincón. La realidad se descubrió varias horas más tarde, ya cerca del lago Jouarres, de vuelta en Francia: Filou no estaba.
En lugar de seguir el viaje, decidieron retroceder y volver al punto donde creían que podía haberse quedado. Visitaron de nuevo el área y preguntaron a otras personas. También contactaron con la asociación local de animales de Maçanet, que les ayudó a presentar una denuncia por la desaparición ante la Guardia Civil.
Todo ocurrió a comienzos de agosto. Pasaron los días sin noticias hasta que el 19 de agosto llegó el primer aviso: alguien dijo haber visto al animal cerca del área. Fueron rápido, pero no hubo suerte; se había visto un gato blanco y negro, aunque no era Filou, y el animal desapareció antes de que pudieran atraparlo.
Con el tiempo, la asociación recibió varios gatos parecidos. Ninguno coincidía con su mascota. Poco a poco, la esperanza fue bajando, a pesar de que la búsqueda siguió dando vueltas a la misma pregunta: dónde podía haberse metido.
La llamada que lo cambió todo el 9 de enero de 2026
El giro llegó el 9 de enero de 2026, cinco meses después de la desaparición. Una mujer de Homps, un pueblo cercano a Olonzac, se puso en contacto con la pareja para decirles que Filou estaba vivo y localizado.
Según explicó, lo había encontrado aproximadamente un mes antes. El gato estaba delgado, con frío y parecía agotado, así que lo llevó al veterinario. Allí, el microchip permitió identificar a sus dueños, aunque los números de teléfono que figuraban en la ficha ya no funcionaban.
La búsqueda continuó por otra vía: la dirección. La mujer, llamada Hélène, logró dar con Patrick y Evelyne Sire y les entregó a Filou. Tras su larga aventura, el animal recorrió 250 kilómetros, cruzó la frontera y logró volver a casa. Un recorrido sorprendente, pero que se considera posible por la buena memoria espacial de los gatos, capaces de recordar referencias a grandes distancias.