Cuidar la salud dental tras la Navidad: trucos definitivos

 Los expertos recuerdan que los excesos navideños en azúcar, alcohol y comidas copiosas pueden afectar la salud de los dientes y encías, y recomiendan acudir al dentista tras las fiestas

 Joven con miedo en el dentista
Joven con miedo en el dentista

En Navidad suele cambiar casi todo: horarios, comidas y hasta las ganas de seguir la rutina de higiene. Entre dulces, alcohol y comidas más copiosas, también aparece el clásico picoteo entre horas, y la boca lo nota.

Estos cambios pueden pasar factura a la salud bucodental en Navidad, con más riesgo de caries, desgaste del esmalte e inflamación gingival. La repetición de ingestas, aunque sean pequeñas, mantiene los dientes expuestos a ataques ácidos durante más tiempo.

Por eso, durante estas fiestas conviene entender qué ocurre en la boca y qué hábitos ayudan a proteger dientes y encías sin renunciar a disfrutar.

  1. Cómo afectan los excesos navideños a la boca
  2. Saliva, una defensa clave para dientes y encías
  3. Medidas de Sanitas Dental para cuidar la boca en Navidad

Cómo afectan los excesos navideños a la boca

Durante las fiestas navideñas es frecuente que aumente el consumo de dulces y alcohol, además de las comidas abundantes y el picoteo. Con esa combinación, las encías pueden resentirse y se eleva la probabilidad de caries, erosión del esmalte e inflamación.

"Cada vez que comemos dulces o bebemos alcohol, las bacterias de la boca los usan como alimento y producen ácidos que atacan el esmalte de los dientes. Durante la Navidad, al repetirse estas comidas y bebidas varias veces al día, los dientes están expuestos a estos ácidos durante más tiempo, lo que aumenta el riesgo de caries y otros daños", explica Lorena Trinidad Bueno, del equipo asistencial y calidad clínica de Sanitas Dental.

A esto se suma que muchos dulces tradicionales, como turrones, polvorones o caramelos, se pegan con facilidad a los dientes y se quedan entre los espacios interdentales. Así, el cepillado habitual puede no ser suficiente para retirarlos del todo.

Además, el alcohol tiende a reducir la producción de saliva y provoca más sequedad bucal. Esa falta de humedad facilita que aumenten tanto la caries como los problemas de encías.

Saliva, una defensa clave para dientes y encías

La saliva funciona como un sistema de defensa natural: ayuda a mantener el equilibrio de bacterias y apoya la remineralización del esmalte después de comer. Cuando su flujo baja, la boca tarda más en volver a su estado normal tras cada ingesta.

En ese escenario, los efectos de un picoteo constante se amplifican, porque hay menos margen de recuperación entre comidas y bebidas. El resultado es una cavidad oral más expuesta a la acción de los ácidos y a la acumulación de placa.

El impacto no se queda solo en dientes y encías. Las molestias al masticar pueden cambiar la forma de comer y afectar al proceso digestivo.

"Estos problemas en los dientes o las encías también pueden influir en la digestión, ya que el dolor al masticar o la inflamación dificultan una correcta trituración de los alimentos. Esto obliga al estómago a realizar un mayor esfuerzo para digerirlos y traducirse en digestiones más pesadas", añade Natalia Galán, nutricionista de Blua de Sanitas.

Medidas de Sanitas Dental para cuidar la boca en Navidad

Ante esta situación, los expertos de Sanitas Dental plantean varias pautas sencillas para sostener una buena higiene dental durante las fiestas, incluso con comidas especiales y horarios menos regulares.

El objetivo es reducir el tiempo de exposición a los ácidos, mejorar la limpieza donde más se acumulan restos y favorecer una boca hidratada para que la saliva pueda hacer su trabajo.

Reducir el picoteo entre horas. La ingesta continua, sobre todo de alimentos azucarados o pegajosos, mantiene el esmalte bajo ataque durante más tiempo. Separar las comidas y reservar los azúcares para momentos concretos deja más margen de recuperación entre ingestas.

Esperar antes de cepillarse tras comidas o bebidas ácidas. Después de alcohol, refrescos o zumos, el esmalte puede estar más sensible de forma temporal. Esperar al menos 30 minutos antes del cepillado ayuda a evitar el desgaste y protege la superficie dental.

Mantener una hidratación adecuada. Beber agua con frecuencia favorece la producción de saliva, ayuda a limpiar la cavidad oral y contribuye a neutralizar ácidos, especialmente tras el alcohol o alimentos secos.

Reforzar la limpieza interdental. Parte de los restos se queda donde el cepillo no llega. El uso diario de hilo dental o cepillos interdentales reduce la placa bacteriana y ayuda a prevenir la inflamación de encías.

Acudir a una revisión dental tras las fiestas. Aunque no haya dolor, una revisión permite detectar a tiempo caries incipientes, inflamación gingival u otros cambios, y facilita recuperar la salud bucodental tras unos días de rutina diferente.