Bioadhesivo inspirado en mejillones elimina células del tumor cerebral letal
Una nueva idea está ganando fuerza en la lucha contra el cáncer cerebral más temido: un parche bioadhesivo que se fija al tejido y ataca lo que queda tras la cirugía.
La clave está en su acción directa: provoca una oxidación celular alta de manera “local y controlada”, con el objetivo de reducir riesgos fuera de la zona tratada.
El avance llega desde Barcelona y apunta a un enemigo muy concreto: el glioblastoma, conocido por su agresividad y por volver incluso después de terapias intensas.
- Un parche que apunta al glioblastoma
- Oxidación local y pruebas iniciales
- Agresividad y recurrencia
- Inspiración en los mejillones
- Catequina, la apuesta más efectiva
- Potencial, coste y biocompatibilidad
Un parche que apunta al glioblastoma
Un estudio coordinado por el Instituto de Neurociencias de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) ha impulsado un parche bioadhesivo, inspirado en la forma en que los mejillones se aferran a las rocas, con capacidad para eliminar células del tumor cerebral más letal: el glioblastoma.
La propuesta busca encajar en un momento crítico del tratamiento: justo después de la resección quirúrgica, cuando pueden quedar células malignas difíciles de detectar.
Oxidación local y pruebas iniciales
Los parches, presentados en un artículo en Advanced Science, se han evaluado en cultivos celulares y en cerebros de cerdo.
Según ha informado la UAB en un comunicado de este viernes, el material induce un estado elevado de oxidación celular de manera “local y controlada”. Esa precisión pretende minimizar posibles efectos secundarios sistémicos.
Agresividad y recurrencia
El glioblastoma destaca por ser el tumor cerebral más prevalente y agresivo. Su crecimiento es muy rápido y su capacidad invasiva complica frenar su avance.
En la práctica clínica, lo habitual es extirpar el tumor y continuar con radioterapia y quimioterapia. Aun así, incluso con un enfoque “tan agresivo”, lo más frecuente son las recurrencias, en ocasiones antes de un año.
Inspiración en los mejillones
Con ese escenario, el equipo investigador ha diseñado y probado distintos parches bioadhesivos pensados para colocarse en el lugar del que se extrae el tumor durante la cirugía, con la intención de atacar las células cancerígenas que puedan permanecer.
El concepto se apoya en el “truco” de los mejillones: adherirse con fuerza gracias a moléculas del grupo de los polifenoles. Así, el material se fija al tejido y permite una liberación sostenida del fármaco.
Catequina, la apuesta más efectiva
Entre las alternativas analizadas, el parche con catequina —un polifenol natural presente en el té verde, el cacao y algunas frutas— fue el que ofreció el mejor rendimiento, al lograr eliminar cerca del 90% de las células malignas.
El coordinador del trabajo e investigador de la UAB, Víctor Yuste, ha señalado que una administración oral de catequina podría generar un “impacto colateral sistémico no deseado”.
En cambio, al quedar adherido a la zona donde se retiró el tumor, el compuesto puede actuar de forma localizada, y con ello se minimiza o incluso se evita la aparición de efectos secundarios, según ha detallado.
Potencial, coste y biocompatibilidad
El también investigador de la UAB Jose Bolaños ha destacado que estos materiales presentan alta actividad antimicrobiana y una biocompatibilidad “excelente”, factores que podrían ayudar a prevenir infecciones y a favorecer una cicatrización adecuada.
Además, ha subrayado el bajísimo coste de producción y la simplicidad del proceso de elaboración, lo que lo sitúa como una opción viable de cara a su desarrollo futuro, el escalado y un posible interés inversor.