Mensajes claros y "especial atención": consejos para personas con discapacidad

Distintos cuerpos de bomberos trabajan en labores de achique de agua en calles y vivendas de la localidad gaditana de Grazalema inundadas tras el paso de la borrasca Leonardo.
Distintos cuerpos de bomberos trabajan en labores de achique de agua en calles y vivendas de la localidad gaditana de Grazalema inundadas tras el paso de la borrasca Leonardo.

 

Fundación ONCE ha subrayado la necesidad de prestar especial atención a las personas con discapacidad en contextos de emergencia, tras las graves inundaciones que se están registrando en España. Con ese fin, ha difundido una serie de pautas orientadas a facilitar la evacuación de este colectivo.

Las recomendaciones figuran en un protocolo de la Dirección General de Protección Civil y Emergencias, elaborado en colaboración con el Centro del Subtitulado y la Audiodescripción (CESyA) y el Real Patronato sobre Discapacidad. En la redacción del documento ha participado Fundación ONCE.

El texto reúne indicaciones concretas para la interacción entre los servicios de emergencia y las personas con discapacidad. También identifica mecanismos para que la comunicación de una alerta llegue a toda la ciudadanía, y describe los procesos a seguir en tareas de rescate o de atención.

  1. Riesgos durante inundaciones
  2. Pautas de actuación y comunicación

Riesgos durante inundaciones

El protocolo advierte de que las inundaciones pueden afectar a las personas con discapacidad de manera desproporcionada, debido a que complican su salida de zonas de riesgo. También señala que prestar ayuda en situaciones que requieren un rescate inmediato resulta muy complejo para los equipos intervinientes, que a menudo deben apoyarse en el conocimiento disponible en ese momento, con el riesgo de cometer errores que pueden ser fatales para la persona afectada.

Entre los ejemplos citados, se encuentran las personas usuarias de silla de ruedas, que pueden quedar atrapadas en edificios o dentro de sus viviendas. Además, pueden tener dificultades para acceder a zonas elevadas, como los tejados.

El aumento del nivel del agua puede eliminar señales sensoriales. Esto puede dificultar que las personas ciegas identifiquen rutas seguras o detecten peligros, como alcantarillas abiertas, escombros o cables sumergidos.

En el caso de personas con discapacidad auditiva, en especial usuarias de prótesis, el documento indica que también pueden verse seriamente afectadas. Los vientos fuertes, la lluvia intensa y los escombros pueden dañar los audífonos y dejarlos inoperativos.

Pautas de actuación y comunicación

Como criterio inicial, el protocolo recuerda que la discapacidad no siempre es visible. Por ello, recomienda no interpretar como mala voluntad una reacción inesperada, ya que la persona puede presentar una discapacidad sensorial, intelectual, física o psicosocial, o dificultades cognitivas.

Si se detecta que una persona es sorda, se aconseja hablar de frente y mantener el rostro despejado. También se propone transmitir el mensaje por escrito, por ejemplo en un papel, y acompañarlo con gestos de apoyo, sin imitar la lengua de signos.

El documento pide mantener un tono y una velocidad normales al hablar, incluso cuando se haya identificado que la persona es sorda. Si la situación lo permite, recomienda preguntar de qué manera se puede ayudar y ofrecer instrucciones fáciles de interpretar, evitando jerga técnica y lenguaje abstracto.

Para confirmar la comprensión, se sugiere comprobar que el mensaje ha quedado claro. Para ello, se plantean preguntas abiertas y se evita depender de respuestas de sí o no.

Cuando resulte necesario cargar a la persona, se indica que conviene preguntar qué partes del cuerpo requieren especial cuidado. En el caso de una persona ciega, se desaconseja tirar de ella; es preferible ofrecer el brazo y preguntar cuál es la mejor forma de guiarla.

El protocolo también señala que debe intentarse evacuar a las personas junto a sus productos de apoyo o animales de asistencia. En esa línea, se recomienda no dejar atrás sillas de ruedas ni perros de asistencia. En el caso de perros guía, si la emergencia lo permite, se indica que no debe cogerse al animal, ya que corresponde a su propietario llevarlo.

Para la evacuación de personas con sillas de ruedas eléctricas, se aconseja preguntar al usuario qué cuidados son necesarios para evitar daños por el agua. En conjunto, el documento resume que debe priorizarse la seguridad de la persona con discapacidad, procurar no dejarla sola y, si es imprescindible marcharse, comunicarlo, especialmente si la persona es ciega.