¿Cómo es el Hantavirus Andes?: transmisión síntomas y riesgos

  1. El hantavirus en el crucero 'MV Hondius'
  2. Transmisión y sintomatología del virus Andes
  3. Persistencia del hantavirus en el aparato reproductor

El hantavirus en el crucero 'MV Hondius'

El hantavirus ha dejado de ser una enfermedad poco conocida para la mayoría tras el brote detectado en el crucero 'MV Hondius'. Este suceso ha llevado a que el virus se convierta en tema destacado en medios de todo el mundo.

Este episodio ha hecho que se recuerden momentos difíciles similares a los vividos en 2020 con la pandemia de covid-19, aunque los especialistas han aclarado desde el principio que el hantavirus no guarda relación alguna con aquel virus.

Transmisión y sintomatología del virus Andes

La variante que afectó a los viajeros del crucero es el Andes orthohantavirus (ANDV), único hantavirus con confirmación científica de poder transmitirse entre personas. Esta infección puede desencadenar el síndrome cardiopulmonar por hantavirus (HCPS), que inicia con síntomas parecidos a los de una gripe común, pero que puede avanzar de forma rápida hasta provocar un fallo cardiopulmonar grave. La tasa de mortalidad se sitúa entre un 25% y un 40%, dependiendo del brote en concreto.

Hasta ahora, ya han fallecido tres de los infectados a bordo del crucero. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado por el momento 11 casos vinculados a este brote. En España, los 13 pasajeros que regresaron están en cuarentena en el Hospital Gómez Ulla. Uno de ellos, un hombre de 70 años, ha dado positivo y presenta síntomas leves como febrícula y problemas respiratorios.

Una de las dudas que más ha generado esta situación es cómo se transmite realmente este virus. Los especialistas insisten en que el contagio requiere un contacto muy cercano y prolongado, algo que ocurrió dentro del crucero con casi 150 personas compartiendo espacio durante varios días.

Pese a que todavía hay pocos estudios sobre el hándivirus Andes por el reducido número de casos, se han podido sacar conclusiones importantes, como el brote ocurrido en 2018 en Argentina tras una fiesta de cumpleaños. En ese evento se registraron 34 contagios y 11 muertes, lo que permitió documentar mejor la transmisión humana.

Persistencia del hantavirus en el aparato reproductor

Un estudio suizo publicado en 2023 en la revista MDPI fue un paso más allá detectando la presencia del virus Andes mucho tiempo después de la infección, en el aparato reproductor masculino. Los científicos realizaron un seguimiento de un hombre que superó el síndrome cardiopulmonar por hantavirus y hallaron que el material genético del virus persistía en el semen al menos 71 meses después del contagio.

El examen del genoma viral evidenció muy pocas mutaciones a lo largo del tiempo —dos pequeñas variaciones y una deleción genética—, lo que indica que el virus tenía una replicación mínima. Además, descartaron que el material genético del virus se hubiera integrado en el ADN del paciente.

Los investigadores también observaron que el paciente mantenía una respuesta inmune fuerte y duradera, con anticuerpos capaces de neutralizar el virus años después de haber pasado la enfermedad.

Este hallazgo sugiere un posible potencial de transmisión sexual del virus Andes. Sin embargo, los autores aclaran que no consiguieron aislar partículas virales infecciosas en las muestras analizadas, por lo que no se puede afirmar que el paciente siguiera contagiando.

El virólogo molecular Juan Lama explicó en un análisis difundido en LinkedIn que los testículos son considerados "sitios inmunológicamente privilegiados", lo que podría favorecer la persistencia prolongada de algunos virus en el organismo.

La posibilidad de contagio entre personas ya había sido estudiada en trabajos previos. Por ejemplo, una revisión de 2023 en The Lancet Infectious Diseases destacaba que los mayores riesgos de transmisión se daban en parejas sexuales, convivientes y personas que compartían espacios cerrados durante la fase inicial de síntomas.

Asimismo, un estudio prospectivo de 2024 detectó material genético viral en saliva y otros fluidos corporales en la fase aguda, apoyando la hipótesis de transmisión interpersonal en contactos muy estrechos.