jueves. 29.09.2022

Inactivar una región del cerebro disminuye la agresividad de las hembras lactantes de ratón

<p> Archivo - Investigadores de la UV - UV - Archivo </p>
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Un equipo de investigación de las universidades de València y Jaume I de Castellón ha demostrado que si se inactiva en ratones la amígdala medial -una parte del cerebro que detecta las feromonas y participa en el comportamiento social-, las hembras lactantes no son más agresivas la segunda vez que deben enfrentarse a un macho, como sí ocurre en hembras no manipuladas. La técnica utilizada, llamada quimiogenética, permite inactivar de forma reversible regiones cerebrales específicas.

Esta investigación es un paso más para comprender los circuitos cerebrales que controlan las respuestas agresivas, especialmente aquellas incrementadas y que pueden darse en otros comportamientos violentos. El trabajo se ha publicado en la revista Communications Biology, del grupo Nature, según ha informado la institución académica.

La agresión maternal es un comportamiento que presentan muchas madres mamíferas para defender a sus crías en los primeros días de vida, no sólo de predadores sino de machos de la propia especie, que pueden ser infanticidas.

Al respecto, la investigadora del Departamento de Biología Celular, Biología Funcional y Antropología Física de la Universitat de València Carmen Agustín "se ha demostrado que las madres ratonas se vuelven más y más agresivas contra machos extraños cuando se ponen en las jaulas en días consecutivos, y los atacan durante más tiempo a medida que tienen más experiencia, lo que en inglés se llama escalated aggression".

En un trabajo previo, este equipo ya demostró que la agresión maternal contra machos depende de que las hembras detecten una feromona masculina que se encuentra en la orina de los machos adultos, llamada darcina.

Las feromonas son sustancias químicas que los animales generan y esparcen en el ambiente, lo que induce determinados comportamientos o reacciones fisiológicas en otros individuos de la misma especie. Entre otros, pueden provocar comportamientos como la atracción, el asco o la agresión.

CAMBIOS HORMONALES 

El equipo investigador explica que en trabajos previos ya habían demostrado que hembras vírgenes que acompañan a las madres y sus crías ayudan a las madres a cuidarlas. Es decir, presentan comportamiento maternal, pero no desarrollan agresión, ni siquiera, como muestran en el trabajo recientemente publicado, con la repetida experiencia con machos. Por tanto, mientras que el cuidado maternal se puede desarrollar sólo por contacto con las crías, la agresión maternal "necesitaría los cambios hormonales del embarazo y la lactancia".

En la investigación han participado también la investigadora María Abellán como primera firmante del trabajo y el catedrático Enrique Lanuza, del Departamento de Biología Celular; y Fernando Martínez García, investigador de la Unidad Mixta de Investigación de Neuroanatomía Funcional de la Unidad Predepartamental de Medicina de la Universidad Jaume I de Castellón. Esta investigación fue presentada en Naukas Bilbao, uno de los eventos de divulgación científica más masivos del Estado español.

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