Fabricantes de coches dejan las pantallas táctiles y vuelven al diésel y botones

La industria del motor comienza a revisar decisiones que hace cinco años consideraba inamovibles

En los últimos años, la tendencia en el diseño de automóviles parecía clara: pantallas enormes, controles táctiles y una apariencia minimalista sin botones físicos a la vista. Cuantas más pantallas mejor, y cuanto más futurista, más atractivo parecía. Pero este camino empieza a mostrar sus límites.

Los fabricantes se volcaron en sacar vehículos con paneles digitales que casi eliminaron los botones convencionales, apostando por la modernidad tecnológica. Sin embargo, el organismo europeo Euro NCAP acaba de poner un alto a esta moda, estableciendo que para conservar la máxima calificación en seguridad será imprescindible contar con controles físicos básicos.

La justificación es clara: manipular pantallas táctiles mientras se conduce distrae mucho más que usar botones o mandos que se localizan sin mirar. Lo que antes se consideraba vanguardia, ahora se comienza a mirar como poco funcional y peligroso.

  1. Nuevo auge del diésel
  2. El futuro de las puertas
  3. Una tecnología más práctica

Nuevo auge del diésel

Stellantis, uno de los gigantes automovilísticos globales, sorprende con un anunciado cambio de rumbo respecto al diésel. Mientras muchos daban por acabado este combustible, el grupo ha dejado claro que no piensa descartarlo a corto plazo, e incluso planea ampliar la oferta de motores diésel para clientes particulares.

Este movimiento no representa un regreso masivo a la década pasada, pero sí indica que la transición hacia otras tecnologías no será tan abrupta ni rápida como se esperaba. Existen mercados donde el diésel mantiene su relevancia, y los fabricantes prefieren conservar esa cuota.

El futuro de las puertas

Las tiradores retráctiles integrados, que se pusieron muy de moda por su diseño limpio y aerodinámico, comienzan a caer en desuso. A pesar de su atractivo visual, estas piezas podrían dificultar la apertura en situaciones de emergencia, lo que genera preocupación en términos de seguridad.

Una tecnología más práctica

El panorama no solo se ajusta en torno al diésel y los botones. Fabricantes como Renault y Geely están desarrollando tecnologías híbridas que combinan motores eléctricos con pequeños propulsores térmicos. Esta fórmula ayudaría a extender la autonomía de los vehículos eléctricos, un enfoque que hace unos años parecía impensable.

Incluso la Unión Europea ha flexibilizado ligeramente su calendario para eliminar motores de combustión hacia 2035, lo que evidencia un replanteamiento global. Más allá del avance hacia la conducción autónoma y la electrificación, el proceso se está volviendo más pragmático y menos idealista.

Este cambio no es un paso atrás, sino un reajuste inteligente que prioriza la usabilidad por encima del mero efecto tecnológico. Quizá el automóvil del futuro sea la perfecta mezcla entre innovación y la sencilla efectividad de un botón físico, colocado en el lugar justo para facilitar la conducción.