Más del 50% de mayores de 45 en busca de empleo denuncia edadismo, Cruz Roja
Buscar empleo en España se está convirtiendo, para muchas personas, en una carrera contra el calendario. No basta con tener formación o experiencia: la edad sigue funcionando como un filtro silencioso que cierra puertas.
Los datos más recientes de Cruz Roja lo dejan claro. El 44% de quienes buscan trabajo afirma haber sufrido discriminación por razones de edad, y el golpe es aún mayor entre quienes ya han cumplido los 45: ahí la cifra escala hasta el 58%.
El diagnóstico procede del estudio 'El edadismo y yo', elaborado por Cruz Roja con la participación de 900 personas incluidas en el plan de Empleo de Cruz Roja. Y el retrato que dibuja apunta a un problema tan extendido como poco reconocido.
- Edadismo en la búsqueda de empleo: cifras que alertan
- Jóvenes y senior: prejuicios en ambas direcciones
- El gran punto ciego: el término que casi nadie conoce
- Impacto psicológico y "autoedadismo": cuando el sesgo se interioriza
- Medidas urgentes para mover el mercado laboral
Edadismo en la búsqueda de empleo: cifras que alertan
El informe desmenuza el problema por edades y deja una brecha difícil de ignorar. Entre las personas menores de 30 años, un 26% dice haber vivido discriminación por edad. Pero el dato se dispara entre las mayores de 45 años: ahí llega al 58%.
Para Cruz Roja, esta diferencia expone un patrón inquietante: el mercado laboral español "penaliza severamente la experiencia, consolidando un sesgo que margina el talento senior en un momento demográfico donde la población activa envejece inevitablemente". El resultado es un sistema que castiga justo lo que debería sumar: trayectoria, estabilidad y conocimiento.
Jóvenes y senior: prejuicios en ambas direcciones
El edadismo no golpea en un solo sentido. El documento remarca que las personas jóvenes también cargan con etiquetas que "las tachan de inexpertas, irresponsables o poco comprometidas". En la práctica, esos estereotipos se traducen en entrevistas que se enfrían, oportunidades que se frenan y decisiones que se justifican con tópicos.
Los testimonios recogidos por Cruz Roja lo ilustran con frases que se repiten como un eco: "'los jóvenes no saben trabajar' o 'es joven y la va a liar'". En el otro extremo, quienes superan los 45 años describen "portazos con sentencias como 'con mi edad ya nada', 'es demasiado mayor para el puesto' o 'no está al día con las nuevas tecnologías'". Dos caras del mismo problema, con un efecto común: talento descartado.
Incluso la percepción sobre quién recibe el golpe principal cambia según el grupo. Entre jóvenes, los hombres tienden a situarse más como afectados (28,6%) y lo conectan con la falta de experiencia. Las mujeres jóvenes, en cambio, señalan con más fuerza que el problema es estructural contra las personas mayores (35,2%). En el colectivo senior, la visión es más uniforme: el mayor impacto recae en las mayores de 45.
El gran punto ciego: el término que casi nadie conoce
Uno de los hallazgos más preocupantes aparece en forma de paradoja. Cruz Roja lo describe como el "grado de invisibilidad del fenómeno": pese a que la discriminación por edad supera a otras causas más visibles como el sexo o el origen, según datos de la OCDE citados en el informe, el concepto sigue fuera del radar social.
La encuesta revela un desconocimiento "abrumador". Antes de participar en la investigación, el 65% no sabía qué significaba la palabra "edadismo". El dato sube al 67% entre los hombres y baja al 59% entre las mujeres. Para la entidad, esto indica que la discriminación está tan normalizada que muchas víctimas ni siquiera la identifican como tal ni la nombran con su término técnico.
Impacto psicológico y "autoedadismo": cuando el sesgo se interioriza
El estudio también pone el foco en el coste emocional del paro prolongado en edades maduras. Habla del "devastador impacto psicológico del desempleo de larga duración en la madurez" y advierte de que perder el trabajo pasados los 45 no es solo un problema económico: puede convertirse en una ruptura de identidad.
Cuando caen los apoyos, el equilibrio se resiente. Uno de los relatos lo resume con crudeza: "No hay nada peor que la sociedad decida por ti que ya no vales. Para mí últimamente mi vida está rota". Otro testimonio refuerza esa sensación de desaparición social: "Cumples 50 años y de repente pasas a ser invisible".
El sufrimiento, además, se "agrava" con el "autoedadismo". El informe avisa de que los prejuicios externos pueden terminar instalándose por dentro. Un 22% de las personas encuestadas, tanto jóvenes como mayores, admite haber creído alguna vez que los estereotipos negativos sobre su grupo de edad eran ciertos. Según Cruz Roja, esto actúa como una "profecía autocumplida: la persona candidata se autodescarta, descarta ofertas o no se forma en nuevas habilidades porque se ha convencido a sí misma de que es demasiado mayor o demasiado joven, validando así la discriminación que sufre".
Medidas urgentes para mover el mercado laboral
Ante este escenario, el documento no se queda en el diagnóstico y plantea una batería de medidas concretas. Entre ellas, campañas capaces de desmontar estereotipos y visibilizar el valor real de cada etapa vital, con mensajes directos que ayuden a cortar el sesgo antes de que llegue a la entrevista.
También propone intervenir en los procesos de selección: eliminación de límites de edad en filtros de ofertas y el impulso de currículums ciegos. A eso se suman programas de intercambio entre generaciones, donde las personas jóvenes aporten competencias digitales a las mayores, y las mayores devuelvan experiencia y visión estratégica. El cierre es claro: la formación continua se presenta como una palanca clave para reducir excusas y abrir oportunidades.