Crean uno de los mapas moleculares más detallados de personas sanas para medicina de precisión

Archivo - Una técnico de laboratorio
Archivo - Una técnico de laboratorio

La Universidad de Stanford, en Estados Unidos, ha liderado una investigación internacional que incluye la participación de expertos del Centro de Investigación del Cáncer (CIC) y del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL). Este estudio ha desarrollado uno de los mapas moleculares más completos de individuos sanos, abarcando distintas ascendencias, edades y ubicaciones geográficas, lo que abre nuevas posibilidades para la medicina personalizada.

Publicado en la revista Cell, este trabajo forma parte del proyecto 'Human Personal Omics Profiling' (hPOP) y busca entender la influencia de factores como la genética, la región geográfica y la alimentación en el sistema inmunológico, la salud general y el envejecimiento.

El equipo investigador ha integrado más de diez capas ómicas, que incluyen datos genómicos, proteómicos, metabolómicos y del microbioma, para ofrecer una visión integral del funcionamiento del cuerpo humano. Las muestras de sangre, orina y heces de 322 personas sanas procedentes de países como Taiwán, Irlanda, Estados Unidos y Canadá han sido analizadas junto con información clínica, de estilo de vida, dieta y lugar de residencia.

  1. Mapa molecular y sistemas biológicos
  2. Huella inmunológica
  3. Influencia de la ascendencia y entorno
  4. Interacciones entre dieta, microbioma y genética
  5. Recurso de datos abierto

Mapa molecular y sistemas biológicos

Este análisis permite observar, capa a capa, la organización y conexión entre diferentes sistemas biológicos, incluido el sistema inmune, en personas aparentemente saludables. Además, se destaca cómo la ascendencia genética y el entorno influyen en estos sistemas, según explica Manuel Fuentes, investigador del CIC y codirector del estudio.

Pablo Juanes, responsable técnico de la plataforma de Proteómica del IBSAL y uno de los autores principales, resalta que la perspectiva proteómica aporta datos valiosos sobre la dinámica de la respuesta inmune en individuos sanos a diferentes edades, en variados climas y estilos de vida. Esto demuestra el gran potencial de la proteómica para la monitorización inmune en una amplia gama de condiciones fisiológicas.

Huella inmunológica

Entre los aportes clave, los autores destacan la definición de una “huella o firma inmunológica” que se modifica según factores ambientales y personales como alimentación, microbiota, infecciones, vacunación, estilos de vida, estrés, cambios hormonales, genética, así como aspectos sociales y geográficos.

Este es el primer mapa que establece un referente sobre el estado inmune individual, lo que abre la puerta a futuros estudios sobre susceptibilidad a infecciones, enfermedades autoinmunes y otros aspectos relacionados, como señala Pablo Juanes.

Influencia de la ascendencia y entorno

El trabajo muestra que la ascendencia genética, denominada en el artículo como "etnicidad", se relaciona con perfiles inmunes, metabólicos, respuestas a medicamentos, susceptibilidad a enfermedades autoinmunes y composición del microbioma muy diferentes.

Por otro lado, la geografía y los cambios de residencia también reconfiguran estas redes moleculares y microbianas, impactando incluso los relojes biológicos asociados al envejecimiento. Por ejemplo, personas con ascendencia del este de Asia presentan una edad biológica más joven cuando residen en sus regiones ancestrales; en contraste, quienes tienen ascendencia europea muestran menor edad biológica al vivir en Estados Unidos o Canadá en comparación con Europa, lo que resalta la influencia del entorno y estilo de vida.

Interacciones entre dieta, microbioma y genética

El estudio profundiza en cómo la dieta interactúa con el microbioma intestinal de manera específica según el fondo genético. Estas interacciones ayudan a entender por qué ciertos patrones alimentarios o ambientes resultan más beneficiosos para unas poblaciones que para otras, ofreciendo bases científicas para formular guías nutricionales y estrategias preventivas ajustadas a cada grupo.

Manuel Fuentes destaca que no existe una única fórmula válida para todos, y que la medicina de precisión debe considerar tanto la información genética como la firma inmunológica junto con el contexto geográfico, ambiental y cultural individual.

Recurso de datos abierto

Con la información recopilada, se ha creado un recurso de datos abierto para que otros equipos puedan investigar cómo interactúan genética y ambiente en la salud, riesgo de enfermedades y respuesta a tratamientos.

Los hallazgos fueron validados en diversas cohortes independientes, integrando grandes volúmenes de datos ómicos, clínicos y ambientales. Fuentes subraya que la experiencia del CIC en monitorización inmune y el papel del IBSAL en la caracterización proteómica son clave para entender cómo estas redes moleculares pueden ayudar a prevenir enfermedades y personalizar tratamientos en el futuro.