Cada vez son menos las familias que logran obtener una casa propia

Alquiler. ARCHIVO
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  1. Transformación de la propiedad en España
  2. Aumento de la polarización en el acceso a la vivienda

Transformación de la propiedad en España

El panorama de la propiedad inmobiliaria en España ha cambiado radicalmente desde 2008. Cada vez menos hogares tienen acceso a una vivienda en propiedad, mientras que un reducido grupo propietario incrementa su acumulación de inmuebles, fortaleciendo así la concentración de la propiedad.

Este fenómeno se destaca en el informe “El problema de la concentración inmobiliaria en España” del Ministerio de Consumo, elaborado en conjunto con el Instituto de Filosofía del CSIC. La investigación está basada en datos del Panel de Hogares de la Agencia Tributaria, y revela cómo la estructura de vivienda en propiedad se ha transformado en poco menos de dos décadas.

En 2008, el 79% de los hogares vivían en viviendas propias, cifra que descendió al 63,9% en 2022. Paralelamente, la proporción de hogares en alquiler aumentó del 11,9% al 19,2%, y los caseros –propietarios que alquilan– casi se triplicaron, pasando del 3,4% al 9,8%. En resumen, un número menor de propietarios acumula un número mayor de viviendas.

Además, el perfil del propietario ha cambiado: en 2008, el 53,9% poseía un único inmueble, pero para 2025 esta tendencia se invierte, con el 51,7% teniendo dos o más viviendas frente al 48,3% que mantiene solo una. Este cambio sucede pese al aumento de unas dos millones de viviendas en el parque inmobiliario nacional, que ha beneficiado principalmente a quienes ya tenían propiedades acumuladas.

Aumento de la polarización en el acceso a la vivienda

Se amplifica la división entre los tipos de propietarios: quienes tienen un solo inmueble disminuyeron su presencia en 3,7%, mientras que los propietarios con entre seis y diez viviendas crecieron un 51,6%. Los grandes tenedores, aquellos con más de diez inmuebles, multiplicaron su volumen por más de cuatro, pasando de 138.000 a 626.000 propiedades.

Esta concentración se refleja en un incremento significativo de hogares sin propiedad, que ha crecido un 63% entre 2008 y 2022. Por otro lado, la cantidad de hogares con dos o más inmuebles aumentó un 54%. En contraste, el grupo tradicional de propietario único, que fue la base del modelo residencial español durante décadas, se ha reducido en un 22%.

El resultado es una polarización cada vez más marcada: mientras más hogares quedan excluidos de la propiedad, un grupo reducido acumula múltiples propiedades. Esta tendencia podría transformar la vivienda de un elemento fundamental para la estabilidad social y el bienestar en un motor persistente de desigualdad, alterando profundamente el acceso justo y equitativo a la vivienda en España.