Guía antiimpagos: qué hacer si no se pueden pagar las cuotas de la hipoteca
En un contexto marcado por una inflación al alza, un euríbor en niveles elevados y un escenario económico inestable, numerosos titulares de hipotecas enfrentan retos que pueden afectar gravemente sus finanzas personales. La situación generada tras el inicio del conflicto en Irán agrava estas dificultades, que en casos extremos podrían llevar a incumplimientos en el pago de las cuotas hipotecarias. Esto, a su vez, derivaría en sanciones tales como intereses moratorios, la posibilidad de entrar en listas de morosidad como ASNEF o incluso, en el peor de los escenarios, el embargo de la vivienda.
Sin embargo, existen alternativas disponibles para evitar caer en impagos hipotecarios, según el análisis elaborado por HelpMyCash.com, comparador financiero que ofrece pautas para afrontar estas circunstancias. La clave está en actuar con anticipación y conocer los recursos a disposición del hipotecado para enfrentar estos desafíos.
El primer paso fundamental es identificar de manera clara el problema. El método de ignorar el problema —la llamada “táctica del avestruz”— no solo es inútil, sino que puede empeorar la situación debido a la acumulación de intereses y cargos por retrasos en los pagos. Así, lo recomendable es anticiparse al riesgo de impago, con el objetivo de minimizar las penalizaciones y aumentar las posibilidades de negociación con la entidad financiera.
- Contactar con el banco
- Evaluación de opciones
- Formalización de cambios
- Prevención de problemas futuros
Contactar con el banco
Es esencial solicitar una cita en la sucursal donde se gestiona la hipoteca o, si la entidad es digital, establecer contacto con el gestor asignado. Durante esta reunión, el titular debe exponer con transparencia su situación económica y explicar que no podrá cumplir con las cuotas en las condiciones actuales. El objetivo es solicitar alternativas viables para superar el bache económico.
Según expertos de HelpMyCash, los bancos suelen mostrarse receptivos ante clientes que enfrentan dificultades temporales y que demuestran buena fe. Para ellos, evitar el impago resulta conveniente, por lo que habitualmente ofrecen soluciones para facilitar el pago.
Evaluación de opciones
Generalmente, las entidades bancarias proponen cambiar las condiciones del préstamo hipotecario para abaratar las cuotas mensuales. Entre las opciones más comunes se incluyen la extensión del plazo de amortización o la aplicación de una carencia, que permite suspender los pagos durante un tiempo (carencia total) o solo abonar los intereses (carencia parcial).
Si el hipotecado se encuentra en situación de vulnerabilidad económica conforme a la legislación vigente, tiene la posibilidad de acogerse al Código de Buenas Prácticas. Este conjunto de medidas permite reducir la cuota durante cinco años, obligando al banco a conceder una carencia parcial, ampliar el plazo hasta 40 años, y aplicar un interés inferior al euríbor en 0,10%.
Cuando se reciben las distintas propuestas, es imprescindible evaluar cuál se ajusta mejor a las necesidades del hipotecado para que pueda superar el momento difícil. Aunque es importante saber que estas alternativas incrementarán el costo total debido a los intereses, es preferible asumir este coste a enfrentar sanciones o posibles ejecuciones hipotecarias con embargo.
Formalización de cambios
Una vez elegido el ajuste más adecuado, es necesario tramitar la modificación formal del contrato hipotecario mediante una escritura de novación ante notario. Para ello, el cliente debe acudir en dos momentos: primero para recibir la información necesaria y después para firmar el acuerdo.
Este proceso conlleva costes asociados, entre ellos una posible tasación que ronda los 300 euros y la comisión de novación, que no podrá exceder el 0,1% del importe pendiente si la modificación implica un cambio en el plazo de devolución. No obstante, en aquellos casos que utilicen el Código de Buenas Prácticas, estos gastos deberán ser asumidos por el banco.
Prevención de problemas futuros
Tras la reestructuración de la hipoteca, las nuevas cuotas serán más asequibles, facilitando la estabilidad financiera del hipotecado. No obstante, es indispensable adoptar medidas que ayuden a evitar situaciones similares. Entre ellas, se recomienda que la mensualidad no supere el 30-35% de los ingresos, especialmente en créditos con interés variable y con un euríbor en aumento.
Además, resulta aconsejable crear un fondo de emergencia que cubra entre tres y seis meses de gastos básicos para afrontar cualquier imprevisto económico, incluyendo los pagos de la hipoteca, en épocas difíciles.