jueves. 11.08.2022

La crisis ocasionada por la pandemia no deja de pegarnos “palizas” en diferentes ámbitos de la vida. Hoy en día lo que antes se consideraba lo normal y corriente, ahora es un privilegio.  Las restricciones de movilidad, el aforo en los establecimientos, toques de queda…Parece que pronto podremos respirar en un cierto horario. Hoy en día somos una sociedad, pegada a las sillas y a las pantallas de nuestros portátiles por el teletrabajo y los estudios online. Sumándolo al frío de invierno, en algunos lados más que en los otros, las crisis existenciales alguna que otra vez llega el momento en el que el cuerpo te pide vacaciones. Apuesto lo que sea, a que estás sentado en tu silla soñando con los ojos abiertos sobre una playa como en la publicidad de Bounty, así blanca, con arena fina, un vientecillo ligero que te remueve el pelo de la cabeza, una hamaca y una Piña Colada. O, bueno, una Margarita, para los amantes de lo agrio.

margarita

Y, es que, ¿a dónde vas? Con las restricciones, con el coronavirus paseando por los aeropuertos, con los médicos que no pierden ni una oportunidad de meterte el palo por la nariz. Realmente, quedaron muy pocos destinos turísticos a los que puedes ir a descansar sin morirte en el intento o, simplemente, sin arruinarte.

República Dominicana lo sabe. Sabe lo que sientes, sabe dónde quieres estar y cómo quieres sentirte. Lo sabe todo. Por eso, este destino se ha convertido en el destino número uno desde este verano, y lo sigue hasta el día de hoy.

Desde los inicios de la pandemia, la República Dominicana fue uno de los países más perjudicados del mundo. Se veía venir: el país que vive exclusivamente del turismo extranjero se choca con que no percibe NADA de ingresos. Una auténtica ruina.

El 1 de julio de 2020 Dominicana abre sus fronteras, y aunque atraer a los turistas extranjeros les exige bastante tiempo, ponen manos a la obra y poco a poco empiezan a salir de una grave crisis. Cabe recordar que el 90% de los turistas eran procedentes de EE. UU, país con más complicaciones a día de hoy. Pues nada, a enfocar en otra parte del mundo.

Dicho, hecho. Al abrir el Instagram, lo único que veo son las playas de Punta Cana. Lo primero que se me ocurre que es un montaje. No puede ser tan fácil uno: salir del país y dos: qué pasa con los tests de coronavirus, toques de queda, ¿etc.?

Todo resulta más fácil de lo que incluso parece: con tal de atraer a los clientes, República Dominicana estableció, que al entrar a la República Dominicana no se necesita una prueba PCR. Al menos desde España, pero sí te lo van a exigir a la vuelta, así que más vale tener cuidado. Un pack completo de vuelo más hotel todo incluido te va a costar alrededor de 900 euros. Sí, sí, como lo lees. Dos semanas de placer por 900 euros. Sí es verdad, que los vuelos no son tan frecuentes, pero bueno, algo malo tenía que tener. Además, agárrate porque el toque de queda, puesto para toda la población de la isla no se aplica a los turistas y dentro de los hoteles tendrás tus fiestas, como si el COVID-19 no hubiera pisado nunca esta tierra. Sí que tendrás que llevar la mascarilla en los sitios cerrados, pero no creo ni que sea un inconveniente, así te libras de dar besos a los muchachos calientes dominicanos ( si no quieres, claro). 

piña

El objetivo ha sido conseguido con creces, el país, junto con los Maldivas y Bali se ha convertido en uno de los destinos más visitados durante la crisis de la pandemia, pero a la vez uno de los más fáciles de llegar. Así que ya sabes, si el cuerpo te pide calor y fiesta: ¡Punta Cana te espera! Pero con responsabilidad, por favor, que todavía estamos en medio de una pandemia. 

 

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