Mal sueño, poco desayuno y pantallas complican la vuelta al cole
Volver a clases puede resultar complicado para los niños si no se cuidan ciertos aspectos básicos, como un buen descanso, un desayuno adecuado y limitar el uso de pantallas. Estos factores, aunque parezcan simples, afectan directamente la atención, el estado de ánimo y la energía de los pequeños al iniciar el curso.
Los especialistas del Hospital Vithas Valencia Turia recomiendan que la preparación para el regreso a la rutina escolar comience entre una y dos semanas antes del primer día de clase. Es aconsejable hacer cambios graduales, como adelantar el despertador 15 minutos cada pocos días, mantener horarios fijos para las comidas y reducir el tiempo frente a dispositivos electrónicos en la noche. De este modo, el cuerpo se adapta poco a poco a los horarios del cole, tal y como señala la Dra. Natalia Riera, pediatra del servicio de Urgencias.
En el centro de esta adaptación está el sueño, un elemento crucial para el bienestar infantil. Los niños en edad preescolar necesitan dormir entre 10 y 13 horas, incluyendo la siesta, mientras que los escolares de 6 a 12 años deberían descansar entre 9 y 11 horas. La falta de sueño repercute en la capacidad de atención, el ánimo y las defensas. Por eso es clave establecer una rutina relajada antes de acostarse y evitar el uso de pantallas durante la última hora del día.
- La importancia del desayuno y la alimentación
- Actividad física diaria y control de pantallas
- Adaptación emocional y prevención de contagios
La importancia del desayuno y la alimentación
La alimentación juega un papel fundamental en el rendimiento escolar. La Dra. Riera destaca que un desayuno saludable es clave para que los niños mantengan la concentración desde temprano. El almuerzo debe evitar alimentos con azúcares simples, bollería o bebidas azucaradas, ya que provocan picos energéticos que se agotan rápido.
Para empezar bien el día, se aconseja incluir en el desayuno proteínas, frutas y cereales integrales. En la merienda, es ideal combinar un alimento energético (como un sándwich integral o una tortilla), una fruta o verdura (manzana, uvas, zanahorias baby) y una fuente de proteína o lácteos (queso, yogur natural o hummus). Siempre es preferible que el niño tome agua como bebida principal.
Actividad física diaria y control de pantallas
El movimiento es esencial para el equilibrio de los pequeños. La recomendación es que realicen al menos 60 minutos diarios de actividad física para liberar la energía acumulada y favorecer la estabilidad emocional. Por ello, limitar el tiempo frente a pantallas recreativas en días escolares y promover el juego activo al llegar a casa es una buena práctica.
Según la Dra. Riera, no se trata de prohibir el uso de dispositivos, sino de encontrar un equilibrio saludable que contribuya a un buen desarrollo físico y emocional.
Adaptación emocional y prevención de contagios
Es común que los niños experimenten nervios o cierta resistencia durante los primeros días de colegio. En estos momentos, es importante acompañarles, conversar sobre cómo se sienten y observar su evolución para facilitarles la adaptación.
Cuando la ansiedad va más allá, con señales como llanto continuo al separarse, molestias físicas frecuentes o rechazo fuerte a ir al colegio, se recomienda buscar ayuda profesional para evitar que el malestar se agrave.
En cuanto a la salud, con la vuelta a las aulas suele haber un aumento de infecciones comunes como resfriados, gripe, conjuntivitis o piojos. Sin embargo, estas enfermedades pueden minimizarse con medidas sencillas: lavarse las manos con frecuencia, toser o estornudar cubriéndose con el codo, mantener las vacunas al día y no compartir objetos personales como peines o botellas de agua.
La Dra. Riera explica que síntomas leves, como congestión sin fiebre o tos ocasional, pueden manejarse en casa, pero si aparecen fiebre que no cede, dolor intenso o decaimiento, es fundamental consultar en las primeras 24-48 horas. Ante signos graves como fiebre alta o dificultad para respirar, se debe buscar atención médica inmediata.