Sigue estos consejos para disfrutar de forma segura del eclipse

Consejos sencillos pero clave para disfrutar al máximo de una experiencia cultural única e inolvidable.
Eclipse solar
Eclipse solar

El próximo miércoles 12 de agosto España será testigo de un evento astronómico único: la aparición del primer eclipse total de Sol visible desde la península Ibérica en más de cien años. La mayor parte del hemisferio norte del país podrá disfrutar de la totalidad del eclipse, mientras que la zona sur lo verá en su fase parcial. Una peculiaridad que influirá en la experiencia visual es que sucederá al atardecer, cuando el Sol se encuentre muy próximo al horizonte.

Esta situación genera una gran expectativa, pero también es necesario tomar precauciones. Mirar directamente hacia el Sol sin los filtros adecuados puede causar una lesión en la retina y dejar secuelas visuales permanentes. Durante el eclipse, la reducción del deslumbramiento puede dar una falsa sensación de seguridad, haciendo que algunas personas mantengan la mirada en el Sol durante más tiempo del recomendable.

  1. ¿A qué hora es el eclipse?
  2. ¿Qué gafas necesito para ver el eclipse?
  3. ¿Puedo mirar un segundo sin gafas?
  4. ¿Y cuando el Sol está casi completamente tapado?
  5. Radiografías, cristales ahumados... los trucos caseros que no sirven
  6. ¿Puedo verlo a través del móvil?
  7. Mucho cuidado con prismáticos, telescopios y cámaras
  8. ¿Qué pasa con los niños?
  9. ¿Cómo sé si me he dañado los ojos?
  10. El eclipse no hace que el sol sea más peligroso

¿A qué hora es el eclipse?

Es importante entender que no hay un horario único para la totalidad del eclipse que se vea en toda España, ya que depende de la localidad desde donde se observe. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha publicado datos detallados para cada municipio y aconseja verificar cuáles serán las condiciones desde el lugar donde se planea contemplar el fenómeno.

Como ejemplo, en A Coruña el inicio del eclipse será a las 19:31 horas, alcanzando el máximo a las 20:28, con una duración de la totalidad de 76 segundos. En la ciudad de Burgos, el evento comenzará a las 19:33, el pico llegará a las 20:29 y la totalidad durará 104 segundos. En Madrid, donde solo será visible de forma parcial, dará comienzo a las 19:37 y alcanzará su máximo a las 20:32. En Palma, el momento pico también rondará las 20:32, cuando el Sol estará muy bajo en el horizonte. La franja de totalidad cruzará España de oeste a este, incluyendo ciudades como A Coruña, Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza, València y Palma entre sus pasos.

¿Qué gafas necesito para ver el eclipse?

No existen atajos en cuanto a la protección ocular. Las gafas de sol convencionales, por muy oscuras que sean, no sirven para observar el Sol durante el eclipse de manera segura. Para mirar directamente al astro es indispensable usar filtros solares específicos que cumplan la norma ISO 12312-2. Además, antes de usarlas, conviene asegurarse de que las gafas no estén dañadas, rayadas o deterioradas, ya que un filtro defectuoso no protege adecuadamente.

Un aspecto fundamental a tener en cuenta es que las gafas diseñadas para eclipses no funcionan como unas gafas de sol comunes. Están fabricadas para permitir la observación del Sol de forma directa y segura durante este fenómeno, evitando el daño en la retina.

¿Puedo mirar un segundo sin gafas?

No existe un tiempo seguro para mirar al Sol sin protección, ni un simple vistazo que pueda evitar el daño ocular. El oftalmólogo Alfredo García Layana, presidente de la Sociedad Española de Retina y Vítreo (SERV), aclara que no es posible establecer un número general de segundos tras el cual se produzca la lesión, pues esto depende de múltiples variables. Sin embargo, el daño puede ocurrir en un período muy corto.

Este riesgo resulta especialmente peligroso porque la retina carece de receptores de dolor. Esto quiere decir que es posible causar daño sin sentir quemazón, molestias o cualquier señal inmediata que nos lleve a apartar la mirada. Muchas veces, los síntomas sólo aparecen horas después de la exposición.

¿Y cuando el Sol está casi completamente tapado?

En las fases parciales del eclipse sigue siendo imprescindible mantener la protección ocular. Que solo una pequeña parte del Sol sea visible no implica que la radiación deje de ser peligrosa. Andrés Gené, profesor de Optometría en la Universitat de València, recuerda que, aunque percibamos menos brillo y molestia, la radiación continúa llegando al ojo y puede concentrarse sobre la retina, que es clave para la visión central y los detalles.

Solo durante el instante en que el eclipse es totalmente completo y desde un punto que se encuentre dentro de la franja de totalidad, puede apreciarse la corona solar sin poner filtros. En el momento en que vuelva a asomar cualquier parte del Sol, es necesario proteger los ojos nuevamente. En los lugares donde solo se observa un eclipse parcial, las gafas deben mantenerse durante toda la visualización directa.

Radiografías, cristales ahumados... los trucos caseros que no sirven

Ante este tipo de fenómenos, suelen resurgir antiguas soluciones caseras que en realidad no garantizan seguridad. Elementos como radiografías, vidrios ahumados u otros filtros improvisados pueden reducir la luz visible, pero no filtran la radiación solar de forma segura. Tampoco es válido superponer varios materiales caseros para intentar aumentar la protección. Que un objeto permita mirar al Sol sin deslumbramiento no significa que esté cuidando la retina.

¿Puedo verlo a través del móvil?

Existen dos situaciones distintas. Por un lado, ver el eclipse mediante una retransmisión en la pantalla del teléfono es completamente seguro para los ojos. Sin embargo, usar el móvil a modo de escudo intentando mirar directamente al Sol no es recomendable.

Al encuadrar el dispositivo, se puede terminar mirando accidentalmente al astro sin protección. Por otro lado, para fotografiar el eclipse con la cámara del móvil o de cualquier otra cámara, es obligatorio emplear un filtro solar adecuado que tenga la función de proteger la lente y evitar daños o sobreexposición.

Mucho cuidado con prismáticos, telescopios y cámaras

Observar el Sol sin protección ya es peligroso; hacerlo a través de dispositivos ópticos sin el filtro correcto incrementa el riesgo de sufrir lesiones graves de forma inmediata. Prismáticos, telescopios y cámaras concentran la luz solar, por lo que es esencial utilizar filtros solares especiales colocados adecuadamente en la parte frontal del instrumento. Simplemente usar gafas para eclipses no basta para asegurar la protección cuando se emplean estos aparatos.

¿Qué pasa con los niños?

Los niños necesitan una vigilancia constante durante la observación del eclipse. Aunque no está probado que sus ojos resulten más vulnerables que los de un adulto ante la misma exposición, sí existe un riesgo práctico: pueden quitarse las gafas, mirar sin precaución impulsados por la curiosidad o no cumplir con las recomendaciones. Por eso, es fundamental que un adulto supervise su observación en todo momento.

¿Cómo sé si me he dañado los ojos?

Uno de los mayores problemas de la retinopatía solar es que el daño no tiene por qué manifestarse en el mismo instante en que se mira el Sol. Entre las señales de alerta se incluyen visión borrosa, la aparición de manchas oscuras o puntos ciegos en la zona central del campo visual, la percepción torcida de líneas que deberían ser rectas, sensibilidad aumentada a la luz, dolores de cabeza o alteraciones en el color. Si se experimenta cualquiera de estos síntomas tras la exposición al eclipse, debe buscarse atención oftalmológica.

No todas las lesiones oculares provocadas son necesariamente permanentes; algunas pueden mejorar con el tiempo. No obstante, no existe un tratamiento que asegure la recuperación completa de una retina dañada. Algunas personas pueden permanecer con secuelas visuales duraderas.

El eclipse no hace que el sol sea más peligroso

Un mito habitual a desmentir es que el Sol se vuelva más dañino durante el eclipse. En realidad, la radiación que emite no cambia ni se intensifica. Mirar al Sol sin protección supone un riesgo todos los días del año. Lo que varía es nuestro comportamiento: al estar parcialmente cubierto, el deslumbramiento baja y resulta más tentador observarlo, manteniendo la mirada durante más tiempo. Esta sensación engañosa es uno de los principales peligros del fenómeno.

La recomendación para este día es sencilla: consultar de antemano cómo será el eclipse en el lugar donde se va a observar, elegir un punto con el horizonte oeste despejado, usar gafas específicas homologadas según la normativa ISO 12312-2, evitar soluciones caseras y extremar las precauciones especialmente con los niños y a la hora de utilizar dispositivos ópticos.

Un fenómeno como este puede dejar un recuerdo imborrable, y lo ideal es que sea por la maravilla del espectáculo y no por las consecuencias que pueda tener para la salud visual.