Animales ante el eclipse: ovejas calman actividad y las gallinas se adaptan

Una de las gallinas monitorizadas.

El pasado 12 de agosto, expertos de las universidades de Zaragoza y Salamanca analizaron el comportamiento de más de 30 animales durante un eclipse solar total. Los datos preliminares revelan que las reacciones no son uniformes, desafiando la idea de que los animales simplemente confunden el eclipse con el anochecer. Mientras las ovejas disminuyeron su actividad, las gallinas ajustaron su ritmo y los équidos mostraron respuestas variadas y complejas.

El estudio incluyó a seis ovejas, 22 gallinas y cinco équidos (entre yeguas, mulo y burra), en tres ubicaciones distintas: la Facultad de Veterinaria de Zaragoza, explotaciones en Barbadillo del Mercado (Burgos) y el Humedal del Cañizar (Teruel), según informó Unizar. Aunque se detectaron cambios durante el eclipse, la intensidad y el momento de las respuestas variaron tanto entre especies como entre individuos.

Los investigadores destacan que no todos los animales respondieron al minuto y medio de oscuridad total de la misma manera, lo que abre nuevas preguntas sobre los efectos ambientales que desencadenan estas conductas.

  1. Actividad en ovejas
  2. Comportamiento en gallinas
  3. Variabilidad en équidos
  4. Una respuesta inesperada

Actividad en ovejas

En Zaragoza, el Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón (IUCA), bajo la dirección de Alfonso Abecia, siguió de cerca a diez ovejas equipadas con acelerómetros durante seis días. Se comparó su actividad del 12 de agosto con la de días previos en la misma franja horaria.

Las ovejas mostraron una reducción colectiva del 40% en su actividad en los minutos previos y posteriores a la fase total del eclipse, entre las 20:24 y 20:28 horas. La mayoría permaneció menos activa que en días normales justo después. Sin embargo, sus respuestas internas, como la frecuencia cardíaca y la temperatura, fueron muy variables, sin un patrón uniforme.

Comportamiento en gallinas

Se analizaron 16 gallinas en la Facultad de Veterinaria de Zaragoza, también con acelerómetros. Aunque el eclipse no redujo la actividad total diaria, sí alteró drásticamente su distribución. Tras la totalidad, las aves disminuyeron sus movimientos, principalmente de 20:40 a 20:59, adelantando en unos 18 minutos el inicio del comportamiento vespertino habitual, con una recuperación posterior tardía.

En Burgos, colaborando con la Universidad de Salamanca, seis gallinas mostraron respuestas aún más claras: cinco adelantaron su transición hacia actividad nocturna entre 40 y 60 minutos. Posterior al eclipse, entre 20:45 y 21:19, la actividad de todas fue menor de lo esperado. Además, medidas fisiológicas indicaron una desaceleración cardíaca más marcada el día del eclipse que en días normales.

Variabilidad en équidos

En el Humedal del Cañizar, entre Cella y Villarquemado (Teruel), cinco équidos (yeguas, mulo y burra) fueron monitorizados. La respuesta fue muy diversa: mientras algunos incrementaron su actividad justo tras la totalidad, otros la disminuyeron. Sin embargo, a las 21:20-21:39 todos mostraron menor actividad que en días anteriores, con un descenso promedio del 18,6%.

Destaca el caso de la burra, que tuvo una reacción compleja: redujo su actividad antes de la totalidad, pero luego la superó. Su frecuencia cardíaca subió de 46 a casi 60-63 latidos por minuto durante el eclipse, manteniendo estable su temperatura corporal.

Una respuesta inesperada

Este conjunto de estudios muestra que la reacción animal ante el eclipse es mucho más compleja de lo que se pensaba. Algunas especies disminuyen su actividad, otras reorganizan sus patrones diarios, y la respuesta puede variar minutos tras el evento. Las diferencias entre individuos dentro de una misma especie también son notables.

Los científicos apuntan que el eclipse no solo afectó la luz de manera abrupta, sino también otras condiciones ambientales y ocurrió cerca del anochecer, lo que complica atribuir los cambios únicamente al fenómeno. Comparar cada comportamiento con horas similares de días normales es clave para detectar efectos singulares.

La investigación involucra a equipos del IUCA (Universidad de Zaragoza), la Universidad de Salamanca y la Asociación La Dula, continuando con la integración de datos de actividad y fisiología para entender mejor si un breve cambio ambiental puede alterar la organización conductual de los animales temporalmente.