Resucitan proteínas prehistóricas que ayudan a buscar nuevos antibióticos

Resucitan proteínas prehistóricas que ayudan a buscar nuevos antibióticos
  1. Proteínas antimicrobianas prehistóricas
  2. La lactoferrina y su poder contra bacterias
  3. Descubrimiento de péptidos ancestrales con potencial terapéutico
  4. Retos y oportunidades para el desarrollo de nuevos fármacos

Proteínas antimicrobianas prehistóricas

Investigadores de la Universidad de Oregón, en Estados Unidos, han logrado recuperar proteínas prehistóricas de hasta 160 millones de años. Estas proteínas cuentan con propiedades antimicrobianas naturales que podrían revolucionar la lucha contra infecciones resistentes a los antibióticos.

El estudio, publicado en 'PLOS Biology', se basó en la reconstrucción de péptidos, fragmentos cortos de proteínas, a lo largo de la evolución de los mamíferos placentarios, grupo que incluye a los humanos y la mayoría de mamíferos actuales. Sorprendentemente, algunos de estos péptidos ancestrales demostraron ser más efectivos contra bacterias resistentes que sus equivalentes modernos.

La lactoferrina y su poder contra bacterias

Hace 160 millones de años, a finales del Jurásico, apareció el ancestro común de los mamíferos placentarios y con él la proteína lactoferrina, pieza clave en esta investigación. Esta proteína está presente en diversos fluidos corporales, como la leche materna y las lágrimas, y juega un papel fundamental bloqueando el hierro que las bacterias necesitan para multiplicarse.

Además de secuestrar el hierro, la lactoferrina contiene un péptido antimicrobiano capaz de perforar las membranas bacterianas y destruir las células invasoras. Este mecanismo la convierte en una de las primeras defensas naturales contra infecciones.

Descubrimiento de péptidos ancestrales con potencial terapéutico

Para entender cómo surgió esta capacidad antibacteriana, se reconstruyó la historia evolutiva de la lactoferrina y sus ancestros. Utilizando la avanzada técnica de reconstrucción de secuencias ancestrales, los científicos sintetizaron proteínas antiguas y las probaron contra patógenos comunes como 'Staphylococcus aureus' y 'Escherichia coli'.

Los resultados mostraron que, a medida que se avanzaba en la línea evolutiva de los mamíferos, la actividad antimicrobiana aumentaba, superando incluso a la de las proteínas humanas actuales. Esto se explicó por un pequeño cambio estructural en la cadena de aminoácidos, que potenció la eficacia del péptido.

Retos y oportunidades para el desarrollo de nuevos fármacos

A pesar del enorme potencial de estos péptidos ancestrales, su aplicación en terapias no es inmediata. Son menos estables que los antibióticos clásicos y se degradan rápido en el organismo, lo que presenta un desafío para su uso clínico.

Sin embargo, conocer cómo evolucionaron estos péptidos ofrece una ventana para diseñar tratamientos innovadores. Al anticipar cómo las bacterias podrían desarrollar resistencia, se podrían crear terapias combinadas más efectivas que eviten que las infecciones vuelvan a ganar terreno.

Este avance abre una puerta para que la evolución se convierta en la inspiración que impulse nuevos fármacos capaces de combatir las amenazas bacterianas actuales y futuras.