Revelan cómo células del músculo esquelético migran y crean hueso en fracturas

Archivo - Mujer con el pie escayolado
  1. Descubren células progenitoras en el músculo
  2. Células FAP y su rol en la reparación ósea
  3. Seguimiento y comportamiento de las células Clec3b
  4. Músculo esquelético como principal fuente
  5. Implicaciones terapéuticas y osificación heterotópica

Descubren células progenitoras en el músculo

Un nuevo estudio ha logrado identificar en el músculo esquelético células progenitoras latentes que, tras una fractura, migran rápidamente hasta el lugar de la lesión para transformarse en células formadoras de hueso. Este hallazgo cambia la perspectiva sobre la reparación ósea, un proceso complejo en el que intervienen múltiples tipos celulares.

Se conoce que los osteoblastos son los encargados de reconstruir el tejido óseo dañado, pero la investigación actual muestra que algunas células fuera del esqueleto pueden activar funciones osteogénicas cuando ocurre una lesión. Todavía no se ha detallado el papel específico de cada una en este sistema musculoesquelético tan diverso.

Células FAP y su rol en la reparación ósea

El estudio, publicado en la revista 'Bone Research', revela que los progenitores fibroadipogénicos (FAP), presentes en el músculo esquelético, y una minoría de células periósticas superficiales que cubren los huesos, se activan tras una fractura para colaborar en la recuperación ósea. Aunque habitualmente están inactivas, su respuesta tras la lesión es clave para la reparación del tejido.

Según el doctor Ugur M. Ayturk, de Estados Unidos, estas células extraesqueléticas, sobre todo las FAP, son reclutadas para ayudar en la curación ósea y podrían ser un blanco terapéutico ideal para acelerar la consolidación de fracturas.

Seguimiento y comportamiento de las células Clec3b

Para rastrear estas células, los científicos usaron Clec3b, un marcador específico que identifica a estos progenitores inactivos. Utilizaron un modelo de ratón con etiquetas fluorescentes para visualizar su localización y actividad antes y después de la fractura. Durante el crecimiento óseo normal permanecían inalteradas, pero tras la lesión migraban al sitio dañado y muchas se convertían en osteoblastos que formaban hueso nuevo.

En apenas tres semanas, casi el 28% de los osteoblastos en el callo óseo provenían de células Clec3b. Además, algunas se transformaron en células estromales de la médula ósea, reparando el entorno estructural del hueso. La pérdida de expresión de Clec3b indicaba su transición del estado latente a activo.

Músculo esquelético como principal fuente

Los investigadores confirmaron también que, aunque el periostio contiene células similares, el músculo es la principal fuente de estos progenitores. Incluso cuando se retiraba el periostio antes de la fractura, las células Clec3b migraban desde el músculo para contribuir a la formación ósea.

Los injertos óseos incluidos con músculo generaron más células formadoras de hueso del linaje Clec3b que los injertos sin músculo, reafirmando que el músculo esquelético es la fuente clave para la regeneración ósea.

Implicaciones terapéuticas y osificación heterotópica

Estas células también tienen relación con la osificación heterotópica, una enfermedad que provoca la formación de hueso en tejidos blandos como el músculo después de una lesión. En ratones, las células Clec3b desempeñaron un papel central diferenciándose en cartílago y hueso anormal.

Al bloquear rutas críticas para la formación ósea o eliminar estas células, se redujo notablemente tanto la curación de fracturas como el crecimiento óseo no deseado. Este doble efecto resalta su importancia en ambos procesos y su potencial para futuras terapias que mejoren la recuperación y eviten complicaciones tras fracturas graves.