Estudios revelan que Homo erectus aprovechó el fuego antes de lo previsto

La cueva de Wonderwerk, en Sudáfrica,
La cueva de Wonderwerk, en Sudáfrica,

Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), en colaboración con la Universidad de Toronto, han revelado que las poblaciones de Homo erectus que habitaron la cueva de Wonderwerk, en Sudáfrica, hicieron uso del fuego de manera recurrente y aprovechada mucho antes de lo que se creía hasta ahora.

Anteriormente, la evidencia del uso del fuego se había fechado en el estrato 10, estimándose su antigüedad en alrededor de un millón de años. Sin embargo, un reciente estudio publicado en la revista PlosOne analiza el estrato 11 y descubre que estos homínidos, aunque no dominaban la producción del fuego, lo introdujeron en la cueva en el Pleistoceno temprano, entre 1,07 y 1,79 millones de años atrás.

Este avance ha sido posible gracias a un novedoso método no invasivo basado en la luminiscencia, que detecta los efectos del fuego en restos de micromamíferos encontrados en Wonderwerk.

  1. Uso oportunista del fuego
  2. Metodología innovadora para identificar fuego
  3. Importancia en la evolución humana

Uso oportunista del fuego

El estudio demuestra que el fuego fue introducido voluntariamente en el interior de la cueva, a unos 30 metros desde la entrada, lo que descarta que los restos quemados procedan de incendios naturales. Esto convierte a Wonderwerk en el yacimiento con el registro más antiguo conocido de fuego asociado al género Homo.

Según explica la investigadora del MNCN, Yolanda Fernández-Jalvo, el fuego no fue un hecho aislado, sino un fenómeno que aparece en distintos niveles estratigráficos separados por decenas de miles de años. Esto sugiere que nuestros antepasados ya sabían transportar y mantener el fuego en espacios protegidos.

Los análisis tafonómicos indican también que, desde hace casi 2 millones de años, rapaces han ocupado la cueva y, actualmente, siguen haciéndolo. Sus egagrópilas, formadas por restos de alimentos no digeridos, cubrían el suelo, creando una base formada por huesos y pelos que permitió que Homo erectus mantuviera el fuego empleando dichos materiales similares a una alfombra de lana, que solo se quema en la zona donde se posa el fuego.

Especialmente en el estrato 11, la totalidad de fósiles de micromamíferos en áreas específicas mostró evidencias claras de exposición a altas temperaturas. Michael Chazan, de la Universidad de Toronto, apunta a que el fuego fue usado de forma oportunista, traído desde el exterior y mantenido dentro hasta su extinción.

Metodología innovadora para identificar fuego

Este trabajo no solo aporta valor arqueológico al sitio, sino que introduce una nueva técnica no invasiva basada en las propiedades luminiscentes de los huesos quemados, validada mediante espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier (FTIR), un método comprobado en arqueología.

Fernández-Jalvo destaca que esta metodología permite diferenciar entre fósiles quemados y aquellos alterados químicamente durante la fosilización, como por fluoridación o depósitos de manganeso, que pueden parecer quemados a simple vista. Gracias a esto, se mejora notablemente la precisión para identificar restos quemados en contextos muy antiguos.

Marin-Monfort, primera autora del artículo, señala que es una técnica rápida, no destructiva y fácil de aplicar a grandes colecciones de restos. Su bajo costo y portabilidad permiten su uso directamente en excavaciones, así como la posibilidad de reevaluar yacimientos antiguos.

Importancia en la evolución humana

El control y uso del fuego representa una de las innovaciones más significativas en la evolución humana, proporcionando luz, calor y protección ante depredadores, además de facilitar nuevas formas de interacción social y modificación del entorno.

Hasta ahora, no se ha encontrado en Wonderwerk evidencia que indique que estos homininos, nuestros antecesores bípedos, supieran producir fuego, ni tampoco datos que prueben la cocción de alimentos, proceso que también impulsa el desarrollo cerebral en Homo.

Conocer cuándo y cómo comenzó el uso del fuego es fundamental para entender las transformaciones biológicas y culturales del género Homo. Según Liora K. Horwitz, co-directora del proyecto junto con Michael Chazan, estos hallazgos adelantan la cronología conocida del uso del fuego en homínidos y establecen una base metodológica sólida para futuras investigaciones.