NASA revela detalles de su programa ‘Base Lunar’ para preparar a la humanidad
- Las primeras misiones del programa Base Lunar
- Equipamiento y tecnología en las misiones lunares
- Recursos y potencial de la Luna
Las primeras misiones del programa Base Lunar
La NASA ha revelado los primeros detalles sobre sus tres misiones iniciales dentro del proyecto Base Lunar, cuyo objetivo es realizar varios aterrizajes en el polo sur lunar. Este programa representa la etapa inicial para establecer una base humana semi-permanente en la Luna.
Los datos recopilados en las misiones I, II y III serán clave para preparar el regreso de astronautas a la superficie lunar, algo que no ocurre desde la emblemática misión Apolo 11 en 1969. Se espera que las dos primeras misiones se lancen en 2026, marcando un paso decisivo hacia esa presencia sostenida en nuestro satélite natural.
Equipamiento y tecnología en las misiones lunares
La misión Base Lunar I contará con el módulo de aterrizaje Mark 1 Endurance, desarrollado por Blue Origin. Su tarea será depositar dos instrumentos científicos esenciales en la superficie lunar. Uno de ellos analizará cómo reaccionan los propulsores al interactuar con el regolito lunar, mientras que el Arreglo Retroreflectante Láser ayudará a las naves en órbita a calcular con mayor precisión sus puntos de aterrizaje usando el reflejo de luz láser.
Por otro lado, Base Lunar II estará a cargo de Astrobotic, una compañía privada especializada en vuelos espaciales. Su módulo Griffin transportará alrededor de 500 kilogramos de equipos, entre ellos el rover FLIP de Astrolab. Este vehículo de exploración lunar, un LTV, será fundamental para estudiar en detalle cómo actúan sobre la superficie aspectos como el movimiento de ruedas, orugas, el equilibrio, la aceleración o el frenado en condiciones de microgravedad.
En palabras de Jared Isaacman, administrador de la NASA, “La Base Lunar será el primer puesto avanzado de América y de la humanidad en otro mundo celestial”. Añadió que cada misión, ya sea tripulada o no, representa una oportunidad para aprender, establecer infraestructura y dominar las habilidades necesarias para operar en uno de los entornos más complicados y peligrosos.
Estas misiones del programa Base Lunar son sólo el comienzo. Este año se anunciarán más de una docena de vuelos con el fin de obtener datos operativos y minimizar riesgos antes de que comiencen las actividades tripuladas del programa Artemis a finales de la década. Para la Base Lunar III está prevista la inclusión de cargas útiles aportadas por la Agencia Espacial Europea y el Instituto Coreano de Astronomía y Ciencias Espaciales.
Asimismo, la NASA ha actualizado información sobre MoonFall, una misión destinada a desplegar cuatro drones que podrán realizar saltos cortos sobre la superficie de la Luna. Estos drones explorarán y evaluarán posibles sitios de aterrizaje para futuras misiones Artemis. El Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, ubicado en el sur de California, ha desarrollado el diseño y probado prototipos, confiando la construcción de la nave encargada de transportar los drones desde órbita terrestre hasta la superficie lunar a Firefly Aerospace. El lanzamiento está planificado para 2028.
Recursos y potencial de la Luna
En la Luna hay una enorme cantidad de recursos naturales, sin árboles que cortar, ríos que contaminar o animales en peligro. Entre estos materiales destaca el helio-3, un isótopo estable y ligero que hoy cuesta alrededor de 2.000 dólares por litro. Es fundamental para procesos de supercongelación criogénica y podría reemplazar a otros combustibles en reactores de fusión nuclear, ofreciéndolos a menor coste.
Con sólo unas pocas toneladas de helio-3, Estados Unidos podría cubrir su consumo anual en reactores de fusión nuclear, aunque las estimaciones sobre su disponibilidad y uso varían considerablemente. Además, este isótopo tiene aplicaciones médicas, como el diagnóstico y tratamiento de enfermedades respiratorias crónicas tales como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el enfisema, fibrosis quística y asma.
La Luna también alberga miles de millones de toneladas de metales comunes y elementos de tierras raras, actualmente muy valorados en la economía global. Aunque hay estimaciones que sitúan el valor material de la Luna en cuatrillones de dólares, este potencial extraordinario también podría provocar un descenso en los precios de estos recursos si comenzara una explotación masiva desde el satélite.