Los contratos en julio duran de media menos de 46 días
- Contratos laborales en julio: duración y características
- Contratos temporales y el impacto de la reforma laboral de 2021
- Análisis de la rotación laboral y propuestas de mejora
Contratos laborales en julio: duración y características
En julio, la duración media de los contratos de trabajo registrados en los servicios de empleo públicos fue de 45,83 días, una de las cifras más bajas en este mes durante las últimas dos décadas, según datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) consultados por Europa Press.
Esta cifra mantiene una tendencia que se ha venido observando desde 2022, cuando la media de los contratos en julio ya rondaba los 45 días, un nivel que se ha mantenido de forma consecutiva durante cinco años. De hecho, antes de 2022, los contratos solían durar más, superando los 53 días desde 2013, con un máximo histórico en 2006 de casi 74 días en promedio.
Es llamativo que, pese a que la reforma laboral de 2021 establece medidas para desalentar los contratos de muy corta duración y promover la contratación indefinida como norma, la duración media no ha aumentado significativamente. Esta reforma incluye una cuota adicional que los empleadores deben pagar cuando un contrato temporal dura menos de 30 días, penalización que aumentó un 3,1% para 2026, situándose en 33,62 euros.
Contratos temporales y el impacto de la reforma laboral de 2021
La eliminación del contrato por obra y servicio, una modalidad que representaba cerca del 40% de la contratación en España antes de la reforma, también ha influido en esta estadística. Este tipo de contrato podía prolongarse durante meses o años, elevando la media de duración. Su desaparición ha hecho que los datos recientes reflejen mejor la duración real de la contratación temporal.
En julio de 2026, se inscribieron 1.587.141 contratos, una ligera caída del 0,12% frente a julio de 2025. De estos, 617.211 fueron indefinidos —un aumento del 1,19%—, representando el 38,89% del total. El resto, 969.930 contratos, fueron temporales, con un descenso del 0,93% y constituyendo el 61,1% del total.
Tres de cada diez contratos firmados en julio duraron menos de un mes. En detalle, el 19,4% (308.861 contratos) tuvieron una duración menor a una semana, otro 5,2% duraron entre 7 y 15 días, y el 8,6% comprendieron entre 15 días y un mes. Además, el 17,2% se extendieron de uno a tres meses. En conjunto, más del 33% de los contratos fueron inferiores a un mes y más de la mitad, al menos tres meses o menos.
Análisis de la rotación laboral y propuestas de mejora
Para intentar reducir esta alta rotación laboral en España, algunos expertos, como la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), han planteado alternativas como el sistema ‘bonus-malus’, que sustituiría la tradicional fórmula de endurecer el despido para incentivar relaciones laborales más estables.
Fedea apunta que la reforma laboral ha cambiado notablemente el panorama de la contratación, aunque la duración media de los contratos indefinidos se ha acortado en aproximadamente 100 días. Si bien la calidad legal del contrato mejora, los beneficios en términos de estabilidad laboral y salarios son más moderados, especialmente entre los jóvenes.
Según el estudio, la probabilidad de que el primer empleo dure al menos seis meses ha mejorado un 32%, y la duración general del primer contrato ha aumentado un 40%, con un incremento también en los ingresos acumulados durante ese tiempo. Sin embargo, parte de estos contratos indefinidos nuevos parecen comportarse como temporales, con una rotación aún significativa.
El análisis muestra que la principal causa de finalización sigue siendo la baja voluntaria y que, tras la reforma, las salidas se producen antes, indicando una reducción en la permanencia de los contratos indefinidos a corto plazo.
Además, Fedea destaca que las restricciones a la contratación temporal eran necesarias pero no suficientes, dado que despedir contratos indefinidos a corto plazo sigue siendo relativamente barato. Por ello, sugiere implementar un sistema ‘bonus-malus’ que penalice la rotación excesiva y premie a las empresas que mantengan trabajadores durante más tiempo.
Este enfoque busca equilibrar la generalización del contrato indefinido con el incentivo para que los contratos tengan una duración real adecuada, evitando que las empresas repitan prácticas de rotación rápida pese a la reforma.
En el caso de los jóvenes, la probabilidad de acceder a un contrato indefinido pasó de entre un 10% y un 17% antes de la reforma a un 54%-57% después, una mejora considerable que muestra avances en la estabilidad laboral, aunque con retos aún por resolver.