OCDE resalta mejora en empleo en España pero señala paro como "principal reto"
En el último año, el descenso de tres décimas en la tasa de desempleo muestra una consolidación del mercado laboral en España, aunque el índice, situado en el 10,3%, mantiene al país entre los niveles más elevados dentro de los 38 estados miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Esto coloca al paro como el principal desafío para la economía española, que sin embargo ha logrado aumentar la tasa de empleo en siete décimas, según el informe más reciente presentado por este organismo que agrupa a las economías más desarrolladas.
Mientras que la media de desempleo en los países de la OCDE se encuentra en un récord histórico del 4,9%, España registra una tasa que es más del doble, con un 10,3% en mayo de 2026, siendo superada solo por Finlandia, según el informe 'Perspectiva del Empleo 2026' de la OCDE.
El documento señala que "en España, el mercado laboral continuó fortalecerse en 2026, con la tasa de paro bajando hasta un 10,3% en mayo, comparado con el 10,6% del año anterior. A pesar de esta mejora constante, el desempleo sigue siendo el principal desafío económico."
A pesar de las predicciones anteriores que señalaban una disminución de hasta un 30% en la población en edad laboral para 2060, en el último año la tasa de empleo ha aumentado siete décimas, llegando al 67,3%, aunque aún se encuentra 4,8 puntos por debajo del promedio de la OCDE. Por otro lado, la tasa de actividad se acerca a los niveles medios de los países desarrollados, alcanzando un pico histórico del 75,6%.
- Salarios en estancamiento
- Impacto de la reforma laboral de 2022
- Contratos fijos-discontinuos
- Tendencias en mercados internacionales
Salarios en estancamiento
El avance constante del mercado laboral español no se refleja en un crecimiento salarial adecuado, considerado el punto débil de la economía. Aunque los salarios reales se incrementaron en un 2% durante el año pasado, sigue siendo un 2% inferior al primer trimestre de 2021, situando a España entre los países de la OCDE con peor desempeño salarial desde la crisis provocada por la Covid-19, considerando la inflación.
Este estancamiento salarial ocurre en paralelo al aumento del salario mínimo, que ha protegido a los trabajadores con ingresos más bajos frente a las presiones inflacionarias. Esto revela una mayor dificultad para el incremento de salarios en el resto de la fuerza laboral.
El informe indica que, debido a la paralización del crecimiento de la productividad laboral en la última década y a las renovadas presiones inflacionarias a corto plazo, se estima que los salarios reales no experimentarán un repunte durante 2026 y 2027.
Impacto de la reforma laboral de 2022
La OCDE ha valorado positivamente la reforma laboral de 2022 por su restricción en el uso de contratos temporales, lo que ha contribuido a una importante disminución de este tipo de contratos. Aunque se plantearon críticas sobre el posible abuso de los contratos fijos-discontinuos para sustituir a los temporales, la reforma ha impulsado un notable aumento en la creación de empleos indefinidos no intermitentes.
Según la organización, "la reforma generó mucha atención debido a que sus detractores temían que solo transformarían los contratos temporales en empleos intermitentes sin generar estabilidad económica. Sin embargo, el análisis de la OCDE sugiere que la reforma favoreció la generación de contratos indefinidos no intermitentes."
Contratos fijos-discontinuos
Aunque la incidencia de los contratos fijos-discontinuos se duplicó tras la reforma, su proporción respecto al total de empleos permanece baja, representando un 5,2% en el primer trimestre de 2024. La OCDE confirma que la reforma tuvo un papel decisivo en estos cambios.
Así, el porcentaje de trabajadores con contratos temporales descendió del 24,8% en el primer trimestre de 2022 al 14,8% en el primer trimestre de 2026, aunque sigue siendo más alto que en la mayoría de los países de la OCDE.
Tendencias en mercados internacionales
A nivel global, los mercados laborales mantienen su fortaleza, con tasas de empleo y participación laboral en niveles máximos y desempleo en mínimos. Sin embargo, la OCDE advierte sobre señales crecientes de debilitamiento en muchos países.
Estas estimaciones poco favorables reflejan un aumento del desempleo y una desaceleración en la creación de empleo, junto con una mayor escasez de mano de obra. Además, el impacto del shock energético y la inflación elevada provocarán una reducción generalizada de los salarios reales.
El informe prevé que las incertidumbres geopolíticas, el aumento en aranceles y los mayores costes energéticos elevarán la inflación y dificultarán aún más la recuperación en el empleo y los salarios.