Lagarde advierte que Europa no puede quedarse atrás en la revolución de la IA

23 July 2026, Hesse, Frankfurt am Main: President of the European Central Bank (ECB) Christine Lagarde speaks at a press conference during the ECB Governing Council meeting. Photo: Andreas Arnold/dpa
  1. Desafíos del mercado europeo
  2. Importancia de la escala en la era digital

Desafíos del mercado europeo

El reciente modelo de crecimiento que ha impulsado Europa durante años, basado en la globalización, energía asequible y un orden mundial regulado, está mostrando signos de desgaste y es poco probable que regrese a su estado anterior, según Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE). Lagarde advierte que Europa no puede perder la oportunidad que representa la inteligencia artificial (IA), y para ello es clave disminuir la fragmentación en los mercados europeos y facilitar que la inversión y las empresas alcancen mayor escala.

Durante una charla en el Foro Económico Mundial, la presidenta del BCE recordó que Europa quedó mayormente al margen durante la primera revolución digital. Los beneficios derivados de la expansión de las tecnologías digitales se concentraron principalmente en otras regiones, y Lagarde insiste en que es fundamental no repetir ese error con esta nueva ola tecnológica.

Importancia de la escala en la era digital

Europa tiene grandes fortalezas: cuenta con la red de acuerdos comerciales más grande del mundo, posee una industria de alta calidad y una fuerza laboral muy capacitada. Además, su mercado integrado de 27 países y 450 millones de consumidores es uno de los mayores entre las economías avanzadas. El reto está en convertir toda esta fortaleza en un motor de crecimiento sostenible, aprovechando mejor el tamaño del mercado interno europeo para que las empresas puedan expandirse, invertir de forma inteligente, innovar y aumentar su productividad.

La escala cobra especial relevancia en un contexto donde las nuevas tecnologías están cambiando la dinámica del crecimiento y productividad. Sin embargo, las barreras que impiden que las empresas crezcan también frenan la difusión de estos avances. Lagarde señala que los grandes obstáculos son la división dentro del Mercado Único, donde las compañías compiten principalmente dentro de sus propios países, lo que reduce el impulso para adoptar innovaciones, y la fragmentación de los mercados financieros, que puede hacer que las startups e innovadores busquen oportunidades fuera de Europa.

Estas dos divisiones se alimentan entre sí, dificultando la rentabilidad del crecimiento en el continente y limitando la expansión financiera necesaria para que más empresas alcancen una escala global. Esto termina ralentizando la propagación de nuevas tecnologías y el desarrollo económico europeo en general.