Colombia llega este domingo a la segunda vuelta de sus elecciones más polarizadas de su historia reciente

De la Espriella - Instagram
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Este domingo Colombia enfrenta la etapa definitiva de sus elecciones presidenciales, tras una primera vuelta marcada por el triunfo del candidato Abelardo de la Espriella sobre el oficialista Iván Cepeda. La campaña ha estado salpicada por varias controversias, entre ellas la supuesta intromisión de Estados Unidos, la polémica en torno al uso político de la camiseta de la selección nacional de fútbol y el protagonismo intenso del presidente Gustavo Petro.

El favorito en todas las encuestas es la fórmula presidencial liderada por el movimiento Defensores de la Patria, cuyo abanderado es De la Espriella, conocido como un 'outsider' dentro del ámbito político colombiano. Sin embargo, su campaña está marcada por las reiteradas aluciones a vínculos presuntamente existentes con grupos paramilitares.

Desde inicios del año, la intención de voto para el líder ultraderechista se ha disparado: mientras que en enero rondaba el 20%, este domingo alcanza casi el 50%, situándose casi ocho puntos por encima de Iván Cepeda, cuyo respaldo se estima en torno al 44%, mientras que el voto en blanco supera el 6%, según las últimas encuestas.

  1. Situación electoral y polarización en Colombia
  2. Injerencia exterior y respaldo de Trump
  3. Controversia por la camiseta nacional
  4. Retos y opciones para la seguridad y la paz
  5. Equilibrio político en el Congreso

Situación electoral y polarización en Colombia

Los 41 millones de colombianos habilitados para votar se enfrentan nuevamente a una disyuntiva entre dos modelos de país diametralmente opuestos, en un contexto de marcada polarización. En la primera vuelta celebrada en mayo, Abelardo de la Espriella superó a Iván Cepeda por cerca de 660.000 votos, con un volumen significativo de papeletas en blanco —más de 406.000—, otras 245.000 anuladas y una abstención considerable que alcanzó los 17 millones de votantes.

En contraste con otros países, la abstención en Colombia tiende a concentrarse en electores de centro, un segmento hacia el que se ha aproximado Cepeda durante esta campaña. El candidato oficialista ha suavizado su discurso, ha formado alianzas con figuras como la excandidata Claudia López y ha optado incluso por descartar planes de reforma constitucional, en un intento por ampliar su base de apoyo.

Injerencia exterior y respaldo de Trump

Por su parte, De la Espriella cuenta con el respaldo de otros candidatos conservadores, entre ellos Paloma Valencia, tercera en la primera vuelta, así como el influjo político del expresidente Álvaro Uribe. Sin embargo, uno de los apoyos más mediáticos proviene del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien en dos ocasiones reiteró su preferencia por el líder ultraderechista, conocido popularmente como 'Tigre'.

El regreso de Trump a la Casa Blanca ha propiciado un retorno a una política más intervencionista en los procesos electorales de América del Sur, con ejemplos recientes en Bolivia, Honduras y Colombia. Trump ha elogiado públicamente a De la Espriella y ha insinuado que las futuras relaciones bilaterales dependerán del resultado electoral. El candidato colombiano ha mostrado afinidad por las políticas de Estados Unidos en materia de lucha contra el narcotráfico y crimen organizado.

Al margen de estas dinámicas, el presidente Gustavo Petro ha recibido críticas por su intervencionismo durante la campaña, lo que contraviene el principio de independencia que debe regir su cargo. Un juez ordenó que se abstuviera de participar políticamente tras aceptar una tutela presentada por la ciudadanía. Petro también cuestionó duramente los resultados de la primera vuelta, sugiriendo posibles fraudes, afirmaciones que no fueron secundadas por su heredero político.

Controversia por la camiseta nacional

En Colombia, la coincidencia histórica del Mundial de fútbol, que habitualmente se celebra en paralelo con las elecciones presidenciales, suele generar un ambiente de distensión y unidad ciudadana tras la polarización electoral. No obstante, en esta ocasión la camiseta de la selección nacional ha saltado al centro del debate político de una forma sin precedentes.

El oficialismo ha acusado a De la Espriella de buscar "robar" un emblema que representa a todos los colombianos, especialmente cuando el equipo compite en el Mundial en territorio estadounidense. La justicia obligó inicialmente al candidato y su equipo a abstenerse de usar estos símbolos durante la campaña, tras un reclamo que advertía de la inadecuada vinculación de signos nacionales con una candidatura en particular, aunque un fallo posterior revocó esta prohibición.

Además, el aspirante ultraderechista ha utilizado imágenes de las Fuerzas Armadas con el propósito de instarlas a actuar caso de que el oficialismo rechace reconocer su victoria, aumentando aún más la tensión en un contexto delicado para el país.

Retos y opciones para la seguridad y la paz

Este protagonismo simbólico ocurre en un momento crítico para Colombia, que enfrenta una crisis sanitaria importante con cuestionamientos a la gestión de empresas privadas intermediarias en la salud, así como el fracaso de la reforma impulsada por Petro después de más de un año de debate en el Congreso. También persisten los problemas de seguridad, ya que el país continúa siendo uno de los más violentos de la región.

En los últimos cinco años el número de integrantes de grupos armados ilegales se ha duplicado, destacándose el crecimiento del Clan del Golfo. Las políticas de paz implementadas por Petro confrontan la cruda realidad de un narcotráfico que sigue generando mayores ingresos que las alternativas estatales, aunque se han registrado progresos sociales notables.

De la Espriella apuesta por una mano dura, alineada con las estrategias de Washington, para combatir estos grupos. En cambio, Cepeda defiende la continuación de los acuerdos de paz firmados en 2016 con las FARC y la revisión del plan de "paz total" impulsado por Petro, del que considera necesario corregir "vacíos, desaciertos y errores".

Equilibrio político en el Congreso

El próximo presidente deberá cumplir sus compromisos electorales en un Congreso donde el Pacto Histórico, ahora oficialista, es la fuerza mayoritaria en ambas cámaras. El Centro Democrático le sigue, presagiando un escenario de fuerte polarización política. En este contexto, partidos tradicionales como el liberal y el conservador serán decisivos para formar mayorías y negociar posibles coaliciones gubernamentales.

Así, la próxima administración deberá navegar entre un Parlamento fragmentado y una sociedad en tensión, con la mirada puesta en la estabilidad y la búsqueda de consensos para afrontar los desafíos del país.