Miguel Zugaza reconoce que dejó pendiente "suturar" las colecciones del Prado y Reina Sofía

Archivo - El director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, Miguel Zugaza, durante la presentación de las obras adquiridas en el marco de la iniciativa Colección Compartida junto a las principales instituciones museísticas, a 19 de febrero de 2026, en Vito
Archivo - El director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, Miguel Zugaza, durante la presentación de las obras adquiridas en el marco de la iniciativa Colección Compartida junto a las principales instituciones museísticas, a 19 de febrero de 2026, en Vito

El exdirector del Museo del Prado, Miguel Zugaza, recordó que se reservó una sala en la última etapa del recorrido para albergar obras provenientes del Reina Sofía. Esta iniciativa buscaba mejorar la relación entre ambas colecciones públicas de arte en Madrid, aunque no se concretó durante su gestión.

Zugaza destacó que dedicar una sala para exposiciones temporales permitió mantener un espacio reservado para la incorporación de piezas del Reina Sofía, con el fin de integrar mejor la historia coleccionista de estas dos instituciones. Durante el coloquio 'La transformación del Prado en el siglo XXI', celebrado en el auditorio del museo junto al actual director Miguel Falomir, señaló que esta propuesta sigue en espera de materializarse.

Uno de los deseos de Zugaza durante su dirección fue lograr la incorporación del 'Guernica' a la pinacoteca, aunque no se refirió en detalle a esta obra en la conversación. Explicó que el traslado de pinturas del siglo XIX desde el Casón del Buen Retiro al recorrido principal supuso que esta etapa dejara de considerarse como una colección separada para integrarse dentro de la cronología habitual tras Goya, reforzando la contemporaneidad del Prado desde su apertura.

  1. Transformación del Prado
  2. Ley del Museo del Prado
  3. Ampliaciones arquitectónicas
  4. Museografía y disposición
  5. Digitalización y políticas de uso
  6. Retos y tareas pendientes

Transformación del Prado

Según Zugaza, encontrar la contemporaneidad dentro del museo ha sido un avance positivo que ha ganado visibilidad en el siglo XXI. Por su parte, Falomir resaltó que, aunque el Prado acumula más de 207 años de historia, las últimas dos décadas y media han vivido reformas y cambios más profundos que el resto de su existencia.

Esta transformación abarca modificaciones en el edificio, el modelo de gestión, el número de visitantes, el personal y el presupuesto, configurando una nueva etapa para la institución.

Ley del Museo del Prado

Este proceso de modernización tuvo un paso decisivo con la aprobación de la Ley del Museo del Prado en 2003. Falomir describió esta norma como un "traje a medida" que fue pionero en la cultura española. La Ley permitió que el museo contara con una regulación propia, sirviendo de ejemplo para otras instituciones.

Zugaza, quien participó en la redacción de dicha ley, explicó que el objetivo no fue privatizar, sino dotar al Prado de mayor autonomía y capacidad de gestión. Anteriormente, el museo no podía reinvertir sus recursos propios, dependiendo exclusivamente de la Fundación Amigos del Museo del Prado para financiación adicional.

Además, destacó la cooperación política y el acuerdo unánime logrado para conseguir esta norma, a pesar de la complejidad de las negociaciones y la resistencia inicial, sobre todo del Ministerio de Hacienda.

Sin embargo, la consolidación de la autofinanciación también generó un efecto adverso, ya que el presupuesto público llegó a reducirse hasta en un 60%. Zugaza advirtió sobre el riesgo de que el Estado se aparte de su compromiso con la financiación del museo.

Ampliaciones arquitectónicas

En el ámbito material, Falomir recordó que hace 25 años el auditorio del Prado no existía; esta instalación forma parte de la ampliación diseñada por Rafael Moneo y abierta en 2007, el mismo año en que reabrió el Casón del Buen Retiro. Próximamente está previsto abrir al público el Salón de Reinos, actualmente en obras, con la previsión de que esté operativo en aproximadamente dos años.

Falomir defendió que dicha ampliación respondió a las necesidades reales del museo y evitó proyectos desmesurados o con sobrecostos, a diferencia de algunas instituciones internacionales. Zugaza añadió que el atraso en comparación con otros museos españoles ayudó a dimensionar con mayor precisión el esfuerzo de ampliación y modernización simultáneas, evitando desequilibrios habituales en los grandes proyectos de construcción.

Museografía y disposición

Otro cambio importante se dio en la museografía. Falomir resaltó el proyecto expositivo de Fernando Checa, con su orden cronológico hasta 2001, como impecable desde la perspectiva histórico-artística, pero la posterior reorganización aportó una reflexión más profunda sobre la esencia del Prado.

Destacó particularmente el eje visual central compuesto por la Galería Central, donde se sitúan obras emblemáticas como 'Las Meninas' de Velázquez, los retratos ecuestres y piezas de Goya y venecianos. Esta disposición facilita comprender el valor singular del museo.

Digitalización y políticas de uso

En comunicación, Zugaza recordó que una de las primeras intervenciones fue cambiar los accesos y renovar la señalética tradicional, basada en grandes rótulos estilísticos, por un sistema centrado en artistas reconocidos como Tiziano, el Greco o Velázquez, buscando un lenguaje más cercano y accesible para el público general.

Falomir destacó que el Prado fue pionero en incorporar tecnologías como imágenes en alta resolución y en colaborar con proyectos digitales, por ejemplo, la integración de sus obras en Google Earth.

Respecto a la experiencia en sala, mencionó la polémica pero pionera prohibición de hacer fotografías, implementada durante la dirección de Zugaza para reducir el uso abusivo de flashes que generaba estrés en el personal. Aunque al principio hubo críticas, con el tiempo la medida fue aceptada y las quejas desaparecieron.

Retos y tareas pendientes

Finalmente, Zugaza insistió en que mantener un futuro sólido es fundamental para cualquier institución, apoyado en la riqueza de su pasado. Entre las tareas pendientes mencionó la necesidad de ser cautos ante el incremento continuo de visitantes en el turismo cultural y la importancia de utilizar prudentemente las nuevas tecnologías.

Se subrayó que la experiencia del visitante debe continuar siendo el eje central, sirviendo a las herramientas digitales y no al contrario.