El aumento de calor y luz prolongada intensifica el cansancio en déficit de sueño

 Archivo - Insomnio
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El aumento de la duración de los días y las altas temperaturas afectan principalmente a quienes ya padecen un déficit crónico de sueño, advierte la doctora María José Martínez Madrid, coordinadora del grupo de Cronobiología de la Sociedad Española de Sueño. Según la especialista, muchas personas duermen menos de las 7 a 9 horas recomendadas, por lo que cualquier factor que altere el descanso puede intensificar la sensación de cansancio.

La experta señala que el calor es uno de los factores más relevantes en la actualidad. Para un buen descanso, es necesario que la temperatura corporal disminuya ligeramente durante la noche, pero cuando las noches son calurosas, el cuerpo encuentra dificultad para disipar el calor, alterando este proceso fisiológico.

Además, los días más largos llevan a retrasar los hábitos: se cena más tarde, se realizan más actividades sociales, se permanece más tiempo al aire libre y se va a dormir más tarde. Sin embargo, el momento de despertarse para trabajar o llevar a los niños al colegio generalmente no cambia, lo que provoca una reducción progresiva del tiempo de sueño sin ser consciente de ello. Este retraso es especialmente perjudicial en España, donde los horarios ya son tardíos en comparación con otros países europeos.

Como resultado, expresiones como “No puedo con la vida”, “Me es imposible levantarme por la mañana” o “Me siento agotada” se vuelven habituales, siendo estas quejas muy comunes durante la primavera avanzada y el inicio del verano.

Muchas personas manifiestan dificultades para levantarse, fatiga diurna y agotamiento al final del día. Para contrarrestar estos efectos, la especialista recomienda mantener una higiene del sueño que fortalezca los ritmos circadianos, como exponerse a la luz natural lo antes posible al despertar —ya que la luz matutina es la señal más poderosa para que el cerebro reconozca el inicio del día—. También aconseja mantener horarios regulares, incluso los fines de semana, y evitar que el alargamiento de las tardes provoque un retraso progresivo en la hora de acostarse.

Por último, durante episodios de calor es clave cuidar el ambiente donde se duerme: mantener la habitación fresca, ventilar antes de acostarse, usar ropa de cama ligera, no hacer ejercicio intenso justo antes de dormir y limitar cenas copiosas o el consumo de alcohol en la noche. A menudo se buscan soluciones complicadas para explicar el cansancio, cuando la causa principal es dormir menos horas, con peor calidad y en condiciones ambientales difíciles.