Pacientes con cáncer tienen hasta 23 veces más riesgo de tromboembolismo
- Riesgo de trombosis en pacientes con cáncer
- Prevención y detección temprana
- Identificación de pacientes con alto riesgo
Riesgo de trombosis en pacientes con cáncer
La trombosis venosa es un problema frecuente en personas con cáncer, quienes tienen hasta 12 veces más posibilidades de desarrollarla que la población general. Esta cifra puede aumentar hasta 23 veces cuando el paciente está en tratamiento oncológico activo, según Raquel de Oña, jefa de la Unidad de Trombosis del MD Anderson Madrid - Hospiten.
La trombosis asociada al cáncer, conocida como CAT (Cancer-Associated Thrombosis), abarca tanto los coágulos venosos como arteriales que pueden surgir en cualquier etapa del proceso oncológico. Esta complicación no es un tema menor, y es clave que los pacientes comprendan su riesgo personal y las medidas que existen para reducirlo.
El riesgo no depende de un solo factor, sino que es el resultado de varios elementos que cambian según la evolución de la enfermedad. Entre ellos están las condiciones del paciente, como la hipertensión, la diabetes o problemas de colesterol; hábitos como fumar o el consumo de alcohol; y antecedentes de trombosis. Además, influye la inmovilización o un estilo de vida sedentario.
El cáncer en sí mismo también aporta factores de riesgo, especialmente cuando se localiza en órganos como el páncreas o el pulmón, en estadios avanzados o en los primeros meses tras el diagnóstico. Los tratamientos oncológicos —quimioterapia, inmunoterapia, hormonoterapia—, así como el uso de catéteres venosos centrales y cirugías, también aumentan la probabilidad de desarrollar trombosis.
Prevención y detección temprana
Detectar una trombosis en pacientes con cáncer complica aún más su atención. Además de poder requerir hospitalización, este diagnóstico puede cambiar la planificación del tratamiento y dificultar el manejo de la anticoagulación debido al riesgo de sangrado. La doctora De Oña destaca también el impacto emocional, ya que puede generar miedo y estrés al paciente.
Los síntomas pueden ser claros, o bien aparecer de forma inesperada durante controles rutinarios. La trombosis bloquea el flujo sanguíneo, y los signos varían según el tipo de vaso afectado y el lugar donde se produzca la obstrucción. Por ejemplo, en una trombosis venosa profunda, suele haber hinchazón y dolor en una pierna o brazo. En casos de embolia pulmonar, la dificultad para respirar, dolor en el pecho y mareo son comunes. Si el coágulo afecta al cerebro, pueden presentarse dificultades para hablar o mover partes del cuerpo, pérdida de sensibilidad o problemas visuales.
Reconocer estas señales a tiempo permite acudir al médico rápidamente y evitar complicaciones graves.
Identificación de pacientes con alto riesgo
La Unidad de Trombosis del MD Anderson Madrid - Hospiten trabaja para detectar a los pacientes con cáncer que, durante su tratamiento activo, presentan un riesgo elevado de trombosis. Además, evalúan de manera individual y constante el riesgo de sangrado. Esta valoración dinámica asegura que cada paciente reciba una atención personalizada.
Algunos pacientes pueden beneficiarse de la prevención con anticoagulantes en los períodos donde el peligro es más alto, pero no todos necesitan este tipo de tratamiento. En las consultas, se ofrece educación sobre qué es la trombosis asociada al cáncer, por qué ocurre, cuáles son las señales de alerta y cómo usar de forma segura la medicación anticoagulante.
El entorno del paciente también juega un papel importante. Familiares y cuidadores pueden ayudar a identificar cambios que el paciente podría atribuir al cansancio, asegurar que siga las recomendaciones médicas y reaccionar ante signos de alerta.
De Oña resalta la importancia de empoderar tanto al paciente como a su entorno, para que sepan reconocer los síntomas y participen activamente en el cuidado y seguridad durante el tratamiento.