Los tejidos ajustan su capacidad para eliminar residuos según la actividad metabólica
- Adaptación del sistema de limpieza en tejidos
- Importancia de los macrófagos en la limpieza celular
- Interacción entre fibroblastos y macrófagos
- Implicaciones en el envejecimiento y la salud tejidos
Adaptación del sistema de limpieza en tejidos
Los tejidos en el organismo humano ajustan su capacidad para eliminar residuos según la actividad metabólica de cada uno, regulando la cantidad de desechos generados. Esta conclusión surge de un estudio liderado por científicos españoles del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y la Universidad Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona, además de colaboradores de las universidades estadounidenses de California en San Francisco (UCSF) y Yale.
El análisis mostró que los tejidos con mayores necesidades energéticas cuentan con grandes grupos de células inmunitarias conocidas como macrófagos, especializadas en la limpieza. El tamaño de estos grupos varía conforme a la actividad metabólica y la cantidad de residuos producidos en cada tejido.
Importancia de los macrófagos en la limpieza celular
Publicado en la revista 'Science Immunology', el estudio incluye aportaciones del investigador del CNIC, Andrés Hidalgo, quien explicó que una porción significativa de estos residuos está formada por mitocondrias dañadas. Estos orgánulos son las centrales energéticas celulares, responsables de convertir nutrientes en energía útil para la célula.
Conforme las mitocondrias envejecen y mantienen activas las células, deben ser eliminadas. Así, en tejidos como el músculo cardíaco, el esquelético y la grasa parda de ratones, se detectó que las mitocondrias dañadas eran absorbidas por macrófagos. Al bloquear esta función de los macrófagos, se evidenció una disminución en la capacidad del corazón para bombear, debilitamiento muscular y una caída en la generación de calor de la grasa parda.
Por tanto, la limpieza continua mediante macrófagos es crucial para que los tejidos mantengan sus funciones óptimas, explica Pura Muñoz-Cánoves, coautora y catedrática de la UPF.
Interacción entre fibroblastos y macrófagos
Los investigadores también identificaron el papel de los fibroblastos, células estructurales que aumentan en número en sincronía con la actividad mitocondrial. Estos fibroblastos generan señales para estimular la proliferación de macrófagos, lo que permite que los tejidos ajusten de forma dinámica la cantidad de células encargadas de la limpieza según la generacion de residuos.
En el análisis de músculo humano se confirmó que la cantidad de macrófagos crece en paralelo con la actividad mitocondrial, la cual sirve de indicador para medir el nivel de actividad del tejido.
Implicaciones en el envejecimiento y la salud tejidos
José Ángel Nicolás-Ávila, autor sénior del UCSF, destacó la importancia del equilibrio entre la demanda energética de los tejidos y el número de macrófagos para conservar la salud. A medida que el organismo envejece, el metabolismo, la acumulación de residuos y la cantidad de estas células cambian.
Laura Pena-Couso, primera autora del estudio y miembro de UCSF, señaló que estos hallazgos revelan las señales que vinculan estos procesos. Además, sugieren que intervenir en este sistema podría ser clave para mantener la función adecuada de los tejidos en el envejecimiento.