Arzobispo de Santiago defiende la dignidad de quienes llegan y piensan distinto
- Mensaje del arzobispo en la misa del apóstol Santiago
- Llamado al respeto y la libertad de conciencia
Mensaje del arzobispo en la misa del apóstol Santiago
En la misa celebrada por la Solemnidad del Apóstol Santiago, monseñor Francisco José Prieto, arzobispo de Santiago, lanzó un urgente mensaje sobre la importancia de reconocer "la dignidad inviolable de toda persona". Resaltó especial atención hacia quienes "llegan desde lejos buscando un futuro" y a aquellos que "piensan de manera diferente", instando a valorar a cada individuo sin excepciones.
La celebración conmemorativa del Día del Apóstol Santiago, que se celebra cada 25 de julio, contó con la presencia de Miguel Ángel Santalices, presidente del Parlamento, quien participó como delegado regio realizando la tradicional Ofrenda al Apóstol.
Durante su homilía, el arzobispo invitó a los cristianos a dejar de ver a la gente "como un número, como un problema, como una carga o simplemente como alguien útil o inútil". Subrayó que "el otro es siempre un hermano", y de ello surge la responsabilidad de proteger toda vida humana, en especial aquella que se encuentra "más débil, más frágil y está más amenazada".
Monseñor Prieto advirtió que la "lógica del servicio" propuesta por Jesús desafía seriamente el modo en que se construye la sociedad. Señaló que "cuando el adversario se transforma en enemigo; cuando las diferencias legítimas se convierten en trincheras irreconciliables; cuando dejamos de escucharnos, se deteriora la convivencia y todos salimos perdiendo".
Para el arzobispo, construir "la verdadera cultura del encuentro" implica aceptar que el otro es ante todo una persona, "antes que adversario". Por ello, reclamó una sociedad donde "nadie sea descartado" y las diferencias no sirvan para convertir a los ciudadanos en enemigos irreconciliables.
Llamado al respeto y la libertad de conciencia
Asimismo, monseñor Prieto hizo un llamamiento a respetar la libertad de conciencia y religiosa, apoyándose en el discurso del papa León XIII durante el Congreso de los Diputados. Destacó que "son bienes que debemos proteger para todos" y subrayó que "una sociedad verdaderamente libre y plural no puede temer la presencia pública de la fe".
El arzobispo explicó que el creyente está llamado a colaborar en la construcción del bien común desde sus convicciones personales, siempre con respeto hacia las ideas de los demás y ofreciendo sus creencias "con libertad y humildad". Enfatizó que "la Iglesia no busca imponer. Quiere proponer, dialogar, servir y dar testimonio".