1 de cada 3 trabajadores sufre síndrome postvacacional: consejos para la vuelta

Una familia disfruta de los últimos días de vacaciones, un periodo en el que la anticipación de la vuelta a la rutina puede generar estrés y restar atención al presente.
Una familia disfruta de los últimos días de vacaciones, un periodo en el que la anticipación de la vuelta a la rutina puede generar estrés y restar atención al presente.

Retomar la rutina tras un período de descanso puede resultar complicado para muchas personas. Los datos más recientes indican que cerca del 30% de la población sufre síntomas relacionados con el llamado síndrome postvacacional. Aunque no es una condición médica reconocida, esta situación puede provocar malestar y dificultar la vuelta a las responsabilidades diarias.

Entre los síntomas más comunes destacan la fatiga, la falta de concentración, la irritabilidad, la pérdida de motivación e incluso episodios de ansiedad durante los primeros días. Este fenómeno, que tradicionalmente se asociaba al final del verano, gana cada vez más atención bajo la denominación work blues, que refleja el malestar al volver al trabajo.

  1. Por qué se padece el síndrome postvacacional
  2. Claves para adaptarse mejor al regreso

Por qué se padece el síndrome postvacacional

La psicóloga Anna Romeu aconseja no forzar el retorno inmediato al ritmo habitual tras las vacaciones. Una estrategia útil consiste en “volver progresivamente a la rutina”. Siempre que sea posible, es recomendable disponer de unos días en casa antes de reincorporarse al trabajo. De esta manera, se evita pasar de las vacaciones directamente a la jornada laboral del día siguiente.

También resulta fundamental, según Romeu, “recuperar poco a poco los horarios habituales de sueño y alimentación”. Organizar las tareas pendientes y marcar objetivos realistas para las primeras jornadas permite evitar la sensación de agotamiento que puede surgir si se intenta retomar el ritmo habitual de golpe.

Claves para adaptarse mejor al regreso

El ambiente en el lugar de trabajo tiene un papel esencial en esta fase. Según la experta, “tener un buen ambiente de trabajo, compañeros con los que exista una buena relación y ganas de volver” facilita enormemente el proceso de adaptación. La actitud personal ante el regreso al trabajo también influye notablemente.

Los especialistas sugieren mantener actividades placenteras fuera del trabajo, reservar tiempo para el ocio y el ejercicio físico, y evitar que todas las rutinas estén dominadas exclusivamente por las obligaciones laborales.

En resumen, la vuelta tras las vacaciones no debe ser un cambio abrupto. “Recuperar los hábitos de forma gradual, mantener espacios de desconexión y afrontar el regreso con expectativas realistas puede ayudar a que la adaptación sea mucho más llevadera.”