España registra 101 muertes por calor en mayo, cifra récord; Sanidad activa el Plan Calor
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha informado que en España se registraron 101 fallecimientos relacionados con las altas temperaturas durante el mes de mayo, una cifra récord desde que existen registros y que supera en más de tres veces el promedio de la última década. Frente a esta situación, el ministerio activó el Plan Calor el 13 de mayo para proteger la salud de la población.
García destacó que la problemática no radica solo en el aumento del calor, sino en que las temperaturas extremas llegan cada vez antes en el año. Esto representa un riesgo adicional, ya que el organismo humano no está aclimatado cuando aparecen las primeras olas de calor, lo que conlleva un impacto sanitario mayor en dichos episodios.
La titular de Sanidad señaló que las olas de calor extremo constituyen una amenaza importante para la salud pública. Entre 2015 y 2025, el sistema MoMo calcula que más de 27.500 muertes estarán asociadas a temperaturas elevadas, y solo en 2025 se reportaron 3.832 decesos, la segunda cifra más alta desde que hay registros.
- Impacto del calor en la salud
- Grupos vulnerables y garantías sociales
- Adaptación de colegios y centros educativos
- Sistema nacional de avisos por olas de calor
Impacto del calor en la salud
El verano se ha extendido actualmente casi seis semanas más en comparación con los años 80. Durante la última semana de mayo, las temperaturas superaron en 10 a 15 grados las habituales para esa época. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) anticipa un verano más cálido de lo normal en gran parte del territorio español.
El Plan Calor busca anticipar y prevenir los riesgos asociados a estas variaciones extremas de temperatura. Más allá de la temperatura media, se analizan la llegada, duración y la población más expuesta para actuar de forma eficiente y reducir el impacto en la salud pública.
Grupos vulnerables y garantías sociales
La ministra González destacó que los efectos del calor no son uniformes para toda la población ni para todas las zonas del país. Las diferencias en las condiciones de vivienda y laborales influyen en cómo se afrontan las olas de calor. Por ejemplo, vivir en una casa bien aislada o poder modificar horarios de trabajo reduce riesgos frente a viviendas precarias o ocupaciones al aire libre.
La adaptación al cambio climático, por tanto, debe entenderse también como una cuestión de justicia social. Entre los colectivos más afectados se encuentran los niños, considerados altamente vulnerables por los efectos del calor, que incluyen no solo golpes de calor o deshidratación sino también dificultades para concentrarse, menor rendimiento académico, alteraciones del sueño y bienestar emocional disminuido.
Adaptación de colegios y centros educativos
Se ha señalado la urgente necesidad de adaptar los centros educativos a las condiciones climáticas actuales, dado que fueron diseñados para un clima del siglo XX. El impacto del calor en la infancia limita no solo la salud sino también las oportunidades educativas, por lo que es clave incentivar a las comunidades autónomas a implementar sus planes de adaptación climática en los colegios.
La ministra criticó la inacción y dejación de funciones de algunas administraciones frente a esta problemática, subrayando la importancia de actuar para evitar que alumnos y profesores sufran las altas temperaturas en sus centros escolares.
Sistema nacional de avisos por olas de calor
El Plan Nacional para prevenir los efectos del calor sobre la salud se mantendrá activo entre el 13 de mayo y el 30 de septiembre, con posibilidad de ampliación hasta mediados de octubre. Incluye un sistema de alertas accesible vía la web 'meteosalud.es', con suscripciones para recibir avisos diarios por SMS o correo electrónico sobre el nivel de riesgo en cada zona.
Los niveles de riesgo se dividen en cuatro categorías: nivel 0 (verde) indica ausencia de peligro; nivel 1 (amarillo) es bajo riesgo; nivel 2 (naranja) riesgo medio; y nivel 3 (rojo) riesgo alto. España está segmentada en 182 áreas específicas con umbrales térmicos ajustados según las condiciones de mortalidad asociada al calor.
Por ejemplo, en A Coruña el umbral de riesgo es de 27,8ºC, mientras que en Córdoba alcanza 41,3ºC, evidenciando diferentes niveles de adaptación regional. La recalibración de estos umbrales usando datos recientes revela una mayor resistencia en algunas zonas ante temperaturas elevadas.
El riesgo sanitario también varía según características personales como edad avanzada, embarazo o enfermedades crónicas. Se enfatizan medidas preventivas básicas, como mantenerse hidratado, evitar bebidas con cafeína o alcohol, buscar espacios frescos y limitar actividades físicas durante las horas centrales del día. Además, se recomienda conservar medicamentos en lugares frescos para garantizar su eficacia.