Proyecto Hombre advierte sobre el envejecimiento de los individuos con adicciones

Archivo - Imagen de recurso de una terapia de grupo en Proyecto Hombre.
Archivo - Imagen de recurso de una terapia de grupo en Proyecto Hombre.

La edad promedio de las personas atendidas en los programas de Proyecto Hombre se sitúa en 40,7 años, evidenciando un aumento respecto a los 38,1 años de 2016. Además, se ha detectado un mayor porcentaje de mujeres en tratamiento.

Proyecto Hombre ha alertado sobre el envejecimiento del perfil de sus usuarios y un incremento en las problemáticas relacionadas con la salud mental. Según el Informe Observatorio, que analiza datos de 4.396 personas en 28 centros de toda España, el 76,9 % de los atendidos sufre ansiedad severa, y el 46,6 % manifiesta ideación suicida.

Este estudio subraya una complejidad creciente en las adicciones, marcada por la edad avanzada de los usuarios, el aumento de los trastornos mentales y una mayor presencia femenina en los tratamientos.

  1. Perfil y edad media
  2. Situación de la salud mental
  3. Vulnerabilidad femenina
  4. Principales sustancias y retos

Perfil y edad media

La directora general de la Asociación Proyecto Hombre, Elena Presencio, afirmó que las adicciones son cada vez más complejas, atendiendo a personas de mayor edad con problemas de salud mental, dificultades económicas y laborales, y en muchas ocasiones con redes sociales y familiares muy deterioradas.

El informe destaca que el 78,7 % de los usuarios son hombres y el 21,3 % mujeres, porcentaje que ha crecido desde el 16,2 % registrado hace diez años. El documento también alerta sobre la cronificación de las adicciones: en el caso del alcohol, transcurren cerca de 20 años entre el inicio del consumo problemático y la búsqueda de ayuda.

Además, se señala que el 30 % de los usuarios pasa la mayor parte de su tiempo libre en soledad. Solo el 48,8 % cuenta con un entorno familiar sin problemas de consumo como principal vínculo social.

Presencio destacó la importancia de recuperar vínculos sociales saludables, ya que la adicción afecta también las relaciones personales.

Situación de la salud mental

El Informe Observatorio resalta que la salud mental se ha convertido en un desafío clave dentro del tratamiento de adicciones. El 76,9 % de las personas atendidas presenta ansiedad severa, el 65,7 % depresión grave y el 46,6 % ideación suicida.

La situación es especialmente crítica entre las mujeres: el 60,4 % declara ideación suicida y el 40,8 % ha intentado suicidarse alguna vez.

La presidenta de la Comisión Nacional de Evaluación de la Asociación, Marta González, señala que estos datos reflejan un aumento sostenido del malestar psicológico y resaltan la necesidad de abordar simultáneamente salud mental y adicciones, con especial atención a las mujeres.

Vulnerabilidad femenina

El informe confirma que las mujeres en tratamiento presentan niveles más elevados de ansiedad, depresión e ideación suicida. Además, soportan una mayor carga familiar y están más expuestas a entornos donde hay consumo.

Esta realidad evidencia la importancia de ofrecer una atención especializada con perspectiva de género. Paula Quintana, miembro de la Comisión Nacional de Evaluación, indica que las mujeres llegan a tratamiento con trayectorias y necesidades diferentes que requieren respuestas específicas.

El aumento de la presencia femenina en tratamiento, que pasa del 16,2 % en 2015 al 21,3 % en 2025, refleja avances en el acceso, pero también la persistencia de barreras particulares.

Principales sustancias y retos

La cocaína (42,7 %) y el alcohol (36,6 %) continúan siendo las sustancias principales que motivan el tratamiento en Proyecto Hombre. La cocaína predomina entre los hombres, mientras que el alcohol es la sustancia más frecuente entre las mujeres.

El documento advierte que los problemas derivados del alcohol y el cannabis se manifiestan ya entre jóvenes de 16 y 17 años, lo que subraya la necesidad de fortalecer la prevención temprana.

Por otro lado, muchas personas atendidas enfrentan problemas educativos, laborales y económicos: solo el 9,8 % posee estudios universitarios, el 16,6 % depende de apoyos familiares y predomina el empleo de baja cualificación.