Observar el eclipse sin gafas adecuadas puede causar daños oculares irreversibles

Archivo - Persona observando un eclipse
Archivo - Persona observando un eclipse

El próximo 12 de agosto España será testigo de un eclipse total de Sol visible al atardecer, un fenómeno que sin la protección ocular adecuada puede causar daños irreversibles en la vista.

En este sentido, Elena Salobrar, investigadora del Instituto de Investigaciones Oftalmológicas Ramón Castroviejo y profesora en la Universidad Complutense de Madrid, destaca que el ojo humano es un instrumento óptico muy sofisticado, capaz de adaptarse a niveles de luz muy variables, desde la oscuridad completa hasta la luz intensa del mediodía. Sin embargo, el ojo no está diseñado para contemplar directamente la luz solar.

El motivo radica en la anatomía ocular. La córnea y el cristalino conforman un sistema de lentes que enfoca la imagen en la retina, actuando como una lupa natural. Al mirar fijamente al Sol, toda la energía luminosa y térmica se concentra en un punto minúsculo de la retina, la fóvea, donde la visión es más nítida. Este efecto puede causar una quemadura irreversible en ese tejido visual tan sensible.

  1. Riesgos de mirar el sol durante un eclipse
  2. Retinopatía solar
  3. Protección adecuada para el eclipse
  4. Cómo identificar las gafas de eclipse homologadas

Riesgos de mirar el sol durante un eclipse

La retina carece de receptores para el dolor, por lo que el daño puede producirse sin que la persona sienta molestias. En condiciones habituales, mirar directamente al Sol resulta insoportable en segundos debido al deslumbramiento, la respuesta refleja de apartar la vista y la contracción de la pupila.

Sin embargo, en un eclipse parcial o en la fase previa y posterior a la totalidad, la reducción de la luz ambiental engaña al cerebro. La pupila se dilata buscando luz y el ojo queda más expuesto, aunque la radiación ultravioleta e infrarroja nociva permanece en niveles elevados. Esto incrementa el riesgo de daño ocular, ya que la "guardia baja" del sistema visual permite que la retina reciba un exceso de radiación dañina.

Retinopatía solar

Este fenómeno se denomina retinopatía solar. El daño ocurre por dos mecanismos: la radiación ultravioleta genera radicales libres que dañan las células fotorreceptoras (conos y bastones), y la radiación infrarroja produce un efecto térmico que literalmente quema el tejido retiniano a nivel microscópico.

Los síntomas pueden no manifestarse inmediatamente, sino horas después de la exposición. Entre las señales más comunes se encuentran visión borrosa o distorsionada, una mancha oscura o gris en el centro del campo visual (escotoma central), percepción alterada de las formas (metamorfopsia), fotofobia y dolor de cabeza.

En casos leves, algunas células fotorreceptoras pueden regenerarse con el tiempo, pero la exposición prolongada o repetida provoca daños permanentes. No existe tratamiento médico o quirúrgico que repare la fóvea dañada, por lo que la prevención es fundamental.

Protección adecuada para el eclipse

Las gafas de sol comunes no ofrecen protección suficiente para observar un eclipse. Aunque bloquean entre un 70 y un 90 % de la luz visible, permiten el paso de gran parte de la radiación ultravioleta e infrarroja.

Por ello, nunca deben usarse gafas de sol normales para mirar directamente al Sol durante un eclipse, ya que resultan inútiles y peligrosas. La protección recomendada son gafas homologadas que cumplan la norma ISO 12312-2, las cuales reducen la transmitancia de luz a no más del 0,0032 %.

Estas gafas cuentan con filtros hechos de polímero negro o láminas de Mylar metalizado que bloquean la radiación visible, ultravioleta e infrarroja, filtrando de manera efectiva toda la luz nociva.

Cómo identificar las gafas de eclipse homologadas

El sello ISO 12312-2 debe estar impreso en las varillas de las gafas. Al mirar a través de ellas, solo debería ser visible el disco solar; ninguna otra fuente de luz debe apreciarse. Si se distingue alguna luz adicional, el filtro no es seguro.

Además de estas gafas, existen otras formas seguras para observar el Sol: filtros solares específicos para telescopios y binoculares (que se colocan en el objetivo, nunca en el ocular) y métodos indirectos como la proyección con una caja estenopeica o incluso objetos domésticos con pequeños agujeros para proyectar la imagen solar sin exponer los ojos.

Durante la fase de totalidad de un eclipse total, cuando el disco lunar cubre completamente al Sol, puede observarse a simple vista la corona solar sin riesgo. Sin embargo, este periodo es muy breve, y en cuanto aparece el primer destello de sol, es imprescindible volver a usar las gafas para evitar daños.

Respetar estas recomendaciones es esencial para preservar la salud visual al contemplar este espectáculo natural único. El cuidado ocular permite disfrutar del cosmos sin sacrificar la visión.