Podólogos reportan aumento de hongos y alteraciones en uñas por esmaltes en verano
- Uso prolongado de esmaltes en las uñas
- Riesgos de esmaltes permanentes y semipermanentes
- Recomendaciones del colegio de podólogos
Uso prolongado de esmaltes en las uñas
El Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía (Copoan) alerta sobre los posibles efectos negativos del uso continuado de esmaltes en las uñas de los pies durante la temporada de verano. Esta práctica puede incrementar la aparición de infecciones por hongos y otros problemas en las uñas.
En un comunicado emitido el 18 de junio, la entidad señala que el verano trae consigo un aumento en la aplicación de esmaltes, especialmente aquellos permanentes y semipermanentes, que buscan preservar una apariencia cuidada por varias semanas. Sin embargo, cuando estos esmaltes se mantienen por meses sin pausa, pueden ocultar alteraciones que pasan desapercibidas.
Durante el verano, es común que se incrementen las consultas relacionadas con infecciones, traumatismos, desprendimientos parciales o cambios en la coloración de las uñas. Estos problemas muchas veces no se detectan a tiempo debido a la cobertura constante con esmalte.
Rosario Correa, presidenta del Copoan, puntualiza que el riesgo mayor reside en no poder observar el estado real de la uña cuando permanece cubierta durante largos periodos. Esto dificulta identificar a tiempo cualquier señal de alteración y retrasar la intervención.
El colegio recomienda aprovechar las semanas previas al verano para que un podólogo valore la salud ungueal, en especial antes de comenzar a usar esmaltes permanentes o semipermanentes, buscando detectar cualquier anomalía temprana.
Además, se advierte que los esmaltes anunciados como "ecológicos", "naturales" o "libres de tóxicos" no eximen de la necesidad de revisiones periódicas. Aunque eliminan ciertos componentes químicos, su uso prolongado continúa impidiendo la observación de cambios en color, textura o grosor de la uña.
Existe la falsa idea de que estos esmaltes ecológicos pueden usarse sin descanso, pero la recomendación es mantener los mismos cuidados que con cualquier otro esmalte.
Las uñas de los pies pueden reflejar problemas de salud podológica. Cambios como amarillamiento, manchas blancas, variaciones en el grosor o deformidades pueden ser señales de infecciones por hongos, microtraumatismos o lesiones que requieren atención profesional.
Detectar estas alteraciones tarde puede dificultar el tratamiento, especialmente en casos de hongos, donde una intervención temprana limita la extensión y duración del problema. Del mismo modo, golpes repetidos por calzado inapropiado pueden causar desprendimientos o cambios permanentes en la forma de la uña si no se identifican a tiempo.
Riesgos de esmaltes permanentes y semipermanentes
El colegio andaluz enfatiza que los esmaltes permanentes y semipermanentes requieren atención particular debido a que su larga duración reduce la frecuencia de inspección de la uña. Además, retirar estos esmaltes de manera inadecuada o limar en exceso la superficie puede debilitar la lámina ungueal y aumentar su fragilidad.
Durante el verano, los pies están expuestos a factores que facilitan ciertos problemas, como el calor, la humedad, piscinas, duchas compartidas y el uso continuo de calzado cerrado, sobre todo en desplazamientos vacacionales. Por ello, se aconseja evitar el encadenamiento indefinido de aplicaciones de esmalte y permitir descansos en los que la uña quede descubierta.
Recomendaciones del colegio de podólogos
El Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía recomienda retirar el esmalte de forma periódica para poder examinar el estado de las uñas, observar posibles cambios en color, grosor o textura, y acudir al podólogo ante cualquier alteración que persista.
Se debe evitar arrancar o manipular las uñas dañadas y retirar los esmaltes permanentes o semipermanentes siguiendo las indicaciones correctas. También es fundamental mantener una higiene apropiada, secando bien los pies después de estar en piscinas, playas o espacios deportivos.
Una revisión visual frecuente puede permitir la detección temprana de varias patologías, evitando complicaciones y facilitando tratamientos más efectivos.