Una psicóloga señala que la compra compulsiva refleja malestar y genera culpa

 Compra online
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La psicóloga de Blua de Sanitas, Diana Camín, ha advertido sobre la compra compulsiva, también llamada oniomanía, que se caracteriza por una dificultad para controlar el impulso de adquirir productos. Este comportamiento se repite a pesar de las consecuencias negativas y genera malestar tras la compra.

Este trastorno sigue un patrón específico: antes de comprar, la persona siente inquietud o un pensamiento persistente sobre el artículo; durante la compra, experimenta un alivio inmediato; después, aparece el malestar. Esta dinámica refuerza la conducta, pues la compra pasa a usarse como una manera de manejar emociones complejas.

Camín explica que no siempre es sencillo identificar este problema, ya que comprar está socialmente aceptado. En ocasiones, se interpreta como mala organización, un capricho o un manejo deficiente del dinero, lo que puede retrasar la búsqueda de ayuda profesional.

  1. Cómo reconocer la compra compulsiva
  2. Estrategias para controlar el impulso de comprar
  3. Cuándo buscar ayuda profesional

Cómo reconocer la compra compulsiva

Cuando esta conducta se mantiene de manera prolongada, las consecuencias van más allá del gasto económico. La pérdida de control puede afectar la autoestima, generar tensiones en las relaciones personales e incluso alterar el descanso debido a preocupaciones posteriores a la compra. Por ello, es importante evaluar qué función cumple esta conducta, ya sea calmar la ansiedad, llenar un vacío o evitar emociones difíciles.

Estrategias para controlar el impulso de comprar

Para evitar decisiones impulsivas, se recomienda distinguir entre necesidad y oportunidad. Antes de realizar una compra, es útil preguntarse si se adquiriría el producto sin la existencia de un descuento, lo cual ayuda a detectar si la compra responde a una necesidad o a evitar perder una oferta.

También es clave identificar qué emoción desencadena el impulso. Generalmente, la urgencia por comprar aparece después de momentos de tensión, soledad o frustración. Esto permite diferenciar entre una compra planeada y una reacción emocional automática.

Algunas medidas prácticas incluyen esperar unas horas antes de finalizar una compra en línea, eliminar las tarjetas guardadas o desactivar notificaciones comerciales. Estas acciones ayudan a ganar tiempo para reflexionar y reducir la impulsividad, aunque no solucionan el problema por sí solas.

Cuándo buscar ayuda profesional

El sentimiento de culpa tras la compra es una señal importante. Si después de comprar surgen vergüenza, ocultamiento o promesas de cambio que no se cumplen, puede existir una pérdida de control que necesite atención especializada.

En caso de que esta conducta ocurra con frecuencia y no se pueda detener el impulso, es fundamental consultar con un profesional de salud mental. Ya sea de manera presencial o mediante videoconsulta, un especialista puede evaluar la situación y ofrecer alternativas para manejar el malestar sin recurrir a compras que causen culpa o angustia emocional.